Arlet sonrió, pero fue una sonrisa provocada por la frustración.
Mirando a la joven frente a ella, quien en poco más de un año sería considerada una adulta y completamente responsable de sus actos ante la ley, Arlet no podía sino sorprenderse de los terribles pensamientos que habitaban en su mente, pues aquella chica estaba acostumbrada a vivir sin esforzarse y consideraba que todo le era debido.
Había pensado en darle una oportunidad, pero en ese momento veía que no era necesario.
Las oportunidades no son para todos, quien no las aprovecha, simplemente está destinado a perder.
"¿Qué importancia tiene para ti que yo tenga tanto dinero? ¿Acaso eres familia mía o mi amiga? En este mundo no hay almuerzos gratis y si quieres uno, muéstrame tu valor. No voy a gastar ni un centavo en alguien que no lo merece." Dijo Arlet y al verla reír, Carla pensó que había logrado convencerla, por eso dijo: "Señorita Sandell, ya he crecido, puedo quedarme a tu lado y devolverte el favor."
"¿Cuál es tu nivel de estudios? ¿Licenciatura, maestría o doctorado? ¿Sabes de finanzas o de negociaciones comerciales?" Arlet hacía preguntas sin cesar sobre cosas de las cuales Carla nunca había oído hablar, solo en la televisión.
El semblante de Carla cambió, y rápidamente replicó: "Puedo barrer, cocinar, incluso cortar leña y cargar agua, sé hacer todo tipo de trabajo del campo."
"Lo siento, para limpiar ya hay personas asignadas, no te necesitamos. En cuanto a la cocina, no puedes compararte con los chefs de un hotel de cinco estrellas. Aquí tampoco necesitamos a alguien para cortar leña o cargar agua. Si lo que puedes hacer, otros lo hacen mejor, ¿dónde ves tu valor como para que yo invierta en ti?" Arlet no tuvo reparo en cuestionarla directamente, sin dejar espacio a la cortesía.
Carla se sintió humillada e intentó encontrar algo de valor en sí misma, pero la realidad era que se consideraba inútil. Sin embargo, deseaba fervientemente quedarse y vivir bien a su lado.
¿Por qué tenía que ser tan cruel y negarle esa oportunidad?
Claro que la joven había escuchado algo. Arlet pensó que en ese momento la situación se iba a poner interesante y que no necesitaría intervenir personalmente, ya que ellos solos se encargarían de arruinarlo todo.
"Mario puede resolver problemas y tú no." Comentó Arlet.
"Yo también puedo." Dijo ella rápidamente.
"No hables con tanta seguridad, ¿sabes cuál es el problema?" Arlet lanzó el anzuelo.
"¿Cuál?" Preguntó Carla con cautela y Arlet le contestó: "Mario me prometió que podría enviarlos a todos de vuelta, sin que yo tuviera que intervenir. Si logra hacerlo, cumpliré su petición. ¿Tú podrías hacer lo mismo?"

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