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El Karma romance Capítulo 760

Era así, aquel grupo de jóvenes había ido para dar las gracias. Se decía que un señor llamado Alexander había estado apoyándolos durante todo ese tiempo, y ellos fueron especialmente a agradecerle en persona a su benefactor, pero el guardia de seguridad simplemente no les permitía entrar, por eso ahí estaban, atascados.

Una señora que estaba viendo la escena comentó: "Sí, es verdad. Estos niños realmente tienen buen corazón. Oí que vinieron desde Chiapas, recorriendo miles de kilómetros. Solo esa intención ya es suficiente para conmover a cualquiera."

"Exactamente." Habló otra persona y alguien más dijo: "Ellos también parecen ser unos niños pobres, mira nada más sus ropas y zapatos, se ve que lo están pasando mal."

"Ese guardia es demasiado insensible. Esos chicos vienen a dar las gracias, no a causar problemas." Dijo alguien.

"¿Verdad? Si el benefactor saliera, se encontrarían, y todos estarían contentos. Estos niños saben agradecer, por lo que rechazarlos así, es inaceptable." Otra persona más expresó su punto de vista y aquellas palabras resonaron entre la gente alrededor, quienes asentían en acuerdo.

Arlet y Maxi se hicieron paso entre la multitud hasta el frente, donde vieron al grupo de jóvenes que habían ido a dar las gracias. Los jóvenes eran menores, el mayor tenía dieciocho años, y el menor apenas catorce o quince.

Todos vestían de manera humilde, o más bien, de forma bastante pobre. La ropa estaba descolorida de tanto lavarla, e incluso algunos tenían parches y en estos tiempos, era raro ver a alguien vistiendo ropa con parches.

"Por favor, déjanos entrar a agradecerle al señor Sandell. Hemos venido desde muy lejos, permítenos verlo aunque sea un momento." Suplicaba el joven que encabezaba el grupo.

El guardia estaba en una situación difícil, pues su corazón se compadecía, pero las reglas eran reglas y no podía, por su compasión, desobedecerlas y arriesgar su empleo.

"Jóvenes, el señor Sandell no está, mejor vuelvan otro día." En cuanto el guardia terminó de hablar, una niña inmediatamente dijo: "Pero si justo vi que entró."

Una niña pequeña, delgada, con el cabello seco y amarillento, y de aspecto enfermizo se adelantó a decir: "Si él está aquí, ¿por qué no puede vernos? No le tomaremos mucho tiempo, solo queremos decirle una cosa."

Arlet miró a la pequeña niña y le preguntó: "¿Y por qué tienen que verlo hoy?"

"Nosotros... nosotros..." La niña no sabía qué decir y miró al joven que lideraba el grupo.

Mario Sotos se adelantó a decir: "Venimos desde nuestro hogar, y en el camino hasta aquí, se nos acabó el dinero."

El resto de la historia era evidente, por tanto, no había necesidad de decir más palabras.

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