Maxi empujó la puerta y entró al reservado.
Tan pronto como él apareció, los ojos de los demás se iluminaron, creyendo que su salvador había llegado. Sin embargo, antes de que pudieran expresar su alivio, sus palabras se quedaron atrapadas en sus gargantas, ya que sin decir ni una palabra, Maxi se dirigió hacia donde estaba Arlet y al ver el sudor en su frente, sacó un pañuelo de su bolsillo y delicadamente se la secó. Aquella acción desmoronó todas las esperanzas de los presentes, dejando a algunos sintiéndose como si les hubieran forzado a tragarse un bocadillo muy amargo.
"Lo que viene lo manejaré yo." Dijo Maxi, quien pensaba que ese tipo de asuntos no eran para que ella los manejara.
"¿Sabes qué es lo que voy a hacer?" Preguntó Arlet y Maxi se inclinó hacia su oído para murmurar unas palabras, haciendo que los ojos de Arlet brillaran de asombro.
¡Al parecer Maxi leía sus pensamientos!
"Todos ustedes, fuera." Ordenó Maxi, sin admitir réplica y como si les hubieran dado un indulto, todos abandonaron el reservado rápidamente. Querían alejarse de ese lugar lo más rápido posible, pero al salir, se encontraron con varios guardias de seguridad vestidos de negro que les bloqueaban el paso.
Una vez que todos salieron de la habitación, Maxi sacó algo de su bolsillo e hizo que Salvador se lo tragara.
"¿Qué me has dado?" Preguntó Salvador, pues conociendo a Maxi, estaba aún más aterrorizado.
Maxi se sentó, sin decir ni una palabra, y observó cómo la mirada de Salvador se volvía turbia y empezaba a desgarrar su propia ropa.
Viendo el efecto deseado, Maxi salió del reservado, cerrando la puerta con llave, dejando a Salvador solo.
Mientras tanto, Arlet abrió la puerta de otro reservado, apuntando hacia Rosa, Nina y Amelia.
"Arránquenle la ropa y dejen moretones en su cuerpo." Ordenó Arlet, por lo que Rosa y Nina siguieron sus instrucciones, y pronto los gritos de Amelia llenaron el aire. En poco tiempo, su cuerpo estaba cubierto de moretones y cicatrices. Cuando ya fue suficiente, empujaron a Amelia al reservado donde estaba Salvador.
Al ver su arrogancia incluso en tales circunstancias, la policía no dudó en esposarlo y llevárselo.
Después de que Salvador fue llevado por la policía, las noticias en internet empezaron a circular.
"El rico heredero Salvador Galindo, es sospechoso de abuso y todo ocurrió en un club nocturno." Bajo ese llamativo titular, había fotos claras de Salvador, por lo que era reconocible por todos.
La familia Galindo se enteró al día siguiente e intentaron suprimir la noticia, pero los medios no hicieron caso, incluso trataron de negociar con la policía, pero también fueron rechazados. Entonces el presidente Galindo tuvo que buscar al padre de Amelia, quien se mostró inflexible, decidido a llevar a Salvador a prisión.
Aquellos continuos rechazos dejaron al presidente Galindo desolado.
Al final todo salía a la luz, por lo que pronto el presidente Galindo supo que su hijo había caído en manos de la familia Velasco y de los Sandell.

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