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El Karma romance Capítulo 749

"Entonces es así." Murmuró Rafael para sí mismo con un tono irónico inconfundible mientras observaba aquella escena y luego, perturbado, se alejó del café.

Arlet no había aparecido, ya que pensó que mostrarse en ese momento solo lo hubiera hecho sentir más avergonzado y dolorido.

"¿Podríamos investigar al dueño de ese auto?" Instruyó Arlet.

"A la orden." Respondió Maxi, enviéndole el número de placa a sus subornidados y cinco minutos después, un mensaje llegó a su celular.

"Es el auto del presidente de GreenField, ha estado siendo usado por su hijo Salvador Galindo."

"Salvador." Repitió Arlet, mientras pensaba que él era conocido como el playboy de Valle Oriente.

Ella recordaba, que en su vida pasada Salvador incluso había intentado cortejarla y eso era un claro caso de un viejo persiguiendo a una joven, pues él era un hombre de más de treinta años y aun así andaba tras ella, que apenas pasaba los veinte, por tanto, era una total falta de vergüenza.

La familia Monroy incluso había considerado casarla con aquel libertino, pero desafortunadamente para ellos, él solo buscaba aprovecharse, por eso no tenía la intención de casarse y eso hizo que la familia Monroy descartara la idea.

"¿Lo conoces?" Preguntó Maxi.

"No personalmente, pero su reputación es bien conocida." Respondió Arlet y luego entrecerró los ojos mientras añadía: "Es muy sospechoso."

Esa noche, en el estacionamiento subterráneo, alguien abrió sigilosamente un lujoso auto, y luego desapareció rápidamente.

"Listo." Dijo Maxi y acto seguido guardó su celular.

"Ahora podemos ir a ver a otras personas." Comentó Arlet mientras alzaba una ceja y una sonrisa intrigante se dibujaba en sus labios.

En el mayor club de entretenimiento de Valle Oriente, Nina, Amelia Lomelí, Rosa, y otros estudiantes llegaron uno tras otro, sorprendiéndose al encontrarse todos ahí.

"¿Qué pasa?" Preguntó Amelia.

Rosa se enfureció y cuestionó: "¿Qué quieres decir? ¿Acaso crees lo que dijo Rafael?"

"Por supuesto. Yo conozco mejor que ustedes el carácter del profesor Méndez. Con ese cuerpecito tan menudo que tienes, ¿crees que él se fijaría en ti? Tal vez te estás tomando demasiado en serio." Dijo Arlet.

"Tú…" Rosa intentó hablar y se puso roja de ira.

Nina frunció el ceño y explicó: "Arlet, nosotros lo vimos con nuestros propios ojos, no hay falsedad en nuestras palabras."

"Así es, algunas personas tienen una cara bonita pero son monstruos por dentro. Parecen buenas personas, pero su mundo interior es muy oscuro." Comentó otra chica y alguien más la secundó diciendo: "No te dejes engañar por él."

Los comentarios llegaban de todos lados, intentando convencer a Arlet, la cual no interrumpió, en cambio los dejó hablar, mientras los observaba con una mirada burlona, como si estuviera viendo un espectáculo.

Después de hablar por un buen rato, se quedaron sin palabras y Arlet aprovechó para decir: "¿Ya terminaron? Continúen, me estaba entreteniendo." Arlet habló con una calma burlona, tratándolos como si fueran monos de feria.

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