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El Karma romance Capítulo 1010

La atmósfera en el Café Passmar se tornó densa como el humo de un cigarro. Los comensales intercambiaban miradas incómodas, removiéndose en sus asientos mientras fingían concentrarse en sus tazas de café. Nadie parecía dispuesto a intervenir en el incidente que se desarrollaba frente a ellos, como actores mudos en una obra de teatro.

El joven corpulento se irguió con arrogancia, sus músculos tensándose bajo la tela de su camisa. "Ya vámonos", ordenó a su grupo con un ademán despreocupado.

En ese preciso instante, Arlet dio un paso al frente, su figura esbelta interponiéndose en su camino como una barrera silenciosa. La luz dorada que se filtraba por los ventanales del café delineaba su silueta, otorgándole un aire casi etéreo.

El hombre la recorrió con una mirada lasciva, dejando escapar un silbido vulgar mientras intentaba esquivarla. Sus labios se curvaron en una sonrisa presuntuosa que no alcanzaba sus ojos.

Un brazo se extendió con la precisión de una flecha, cortando su avance. La tensión se cristalizó en el aire cuando el grupo comprendió que esta intervención no auguraba nada bueno.

"¿Qué pretendes, princesa?", preguntó uno de ellos con sorna.

"¿No me digas que vienes a defender al santurrón?", se burló otro, evaluándola como si fuera una criatura insignificante.

"Mira, muñeca", el joven corpulento se acercó, su voz destilando condescendencia. "Que seas bonita no significa que no podamos ponerte en tu lugar. Mejor hazte a un lado, no querrás terminar como los otros que se hacen los héroes."

La prepotencia del grupo provocó murmullos de desaprobación entre los comensales. Un mesero se aproximó, su uniforme impecable contrastando con la tensión de su rostro.

"Les pido que mantengan el respeto", intervino el empleado con voz firme.

"¿Y tú quién te crees?", respondió el corpulento, sus ojos brillando con desprecio.

Los labios de Arlet se curvaron en una sonrisa enigmática. "Tienen dos opciones", anunció con una voz tan suave como el terciopelo, pero con un filo oculto. "Primera: se disculpan con el señor. Segunda: salen arrastrándose de aquí. Ustedes deciden."

"¿Es una broma?", el hombre se giró hacia sus compañeros entre carcajadas. "¿Escucharon? Dice que saldremos arrastrando."

Las risas se multiplicaron como una onda expansiva, incluso las chicas del grupo se unieron al coro de burlas.

Capítulo 1010 1

Capítulo 1010 2

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