Los guardias arrastraban a Lía sin ninguna consideración, pronto sus brazos delicados y suaves y sus muslos estaban cubiertos de moretones, un espectáculo desgarrador. La mansión se llenaba de sus gritos descontrolados:
—¡Vieja amargada! ¿Me tienes envidia porque no puedes tener hijos? ¡Damián se enterará y no te perdonará, él me protegerá y me querrá más!
Cada palabra era como una aguja diminuta que se clavaba en el corazón de Aitana, causándole un dolor continuo y profundo.
Ella se acercó a Lía, lista para propinarle una bofetada, pero su mano nunca llegó a caer porque Damián apareció justo a tiempo. El crepúsculo de la tarde iluminaba su rostro sombrío, helando a cualquiera que lo mirara. Observó el desastre en la mansión, el rostro hinchado de Lía, sus brazos y piernas magullados, la chica llorando con fragilidad mientras una tormenta se gestaba en sus ojos oscuros. En ese momento, la ira de Damián alcanzó su punto máximo, llevándolo a perder la razón y cometer un error del que se arrepentiría toda su vida.
Un sonoro '¡Plaf!' resonó en la mansión vacía, haciendo eco una y otra vez. Aitana tenía la cara vuelta hacia un lado, completamente abatida. No era por el dolor físico de la bofetada, ni por el golpe en su alma, sino por su vida, una existencia que se sentía completamente destrozada. Aquellos fragmentos se arremolinaban a su alrededor, una ruina que jamás podría repararse.
Aitana sonrió. Acarició suavemente su mejilla golpeada y lentamente giró la cabeza para mirar a su esposo furioso, como si no lo conociera, como si no fuera Damián, como si no fuera el hombre al que alguna vez amó profundamente. Damián sostenía a Lía, quien se refugió en su abrazo, mirando a Aitana con una mirada desafiante, burlándose en silencio.
Recordó las palabras de Victoria: —Las que no son amadas son las amantes.
¿De qué le servía haber estado casada con Damián durante cuatro años? ¿De qué le servía ser la señora Uribe legítima, si su esposo la había abofeteado sin siquiera escuchar su versión? Susurró:
—¡Las que no son amadas son las amantes! Ahora lo entiendo.

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