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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 144

«¿Y tú qué hiciste? Te dedicaste a atacarla con sarcasmos. Cualquiera con un poco de corazón se conmovería, ¿acaso tú no lo tienes?», Fabio la acusó injustamente, poniéndole encima toda la culpa.

Vanesa escuchó en silencio. Era imposible saber cuánto de ese veneno realmente la había herido.

¿Acaso no tenía corazón? ¿Había sido ella quien atacó a Giselle?

Había sido Giselle quien le tiró un simple accesorio de relleno de Hermès a la cara para humillarla, y ahora él le daba la vuelta a la tortilla para pintarla como la villana.

De repente, Vanesa sintió un dolor insoportable en el pecho, una presión que le cortaba la respiración.

Se repetía a sí misma, una y otra vez, que no debía dejar que le afectara. Que ya estaba acostumbrada a esto. Que ya estaba anestesiada.

Llevaba tantos años sufriendo por esas malditas comparaciones. ¿Acaso no era suficiente?

Y entonces, sin previo aviso, Vanesa le sonrió a Fabio.

«¿De qué te ríes?», le espetó él, frunciendo el ceño. «Solo te estoy diciendo las cosas como son».

En el instante en que terminó la frase, la mano de Vanesa voló por el aire y le propinó una sonora bofetada que le volteó la cara.

Fabio la miró incrédulo, y sus facciones se torcieron de rabia en un segundo.

«Fabio Serrano, el que no tiene corazón eres tú», le gritó Vanesa entre dientes.

Tras decirlo, intentó zafarse de su agarre.

Pero los reflejos de él eran mucho más rápidos; no le dio la más mínima oportunidad de escapar.

«Vanesa, ¿qué te advertí la última vez? ¿Quién te dio el derecho de levantarme la mano?», exigió saber, con voz sombría.

Vanesa no respondió. Sus ojos se llenaron de lágrimas, brillando con una mezcla de dolor e ira contenida, y lo enfrentó con la mirada inyectada en sangre.

«Me pediste que me quedara a tu lado y que no me viera más con Giselle. Lo he cumplido. ¿Acaso crees que yo planifiqué la consulta de hoy para cruzarme con ella?», rugió Fabio, perdiendo completamente los estribos.

«Tú la provocaste y ella se marchó. ¿Acaso salí corriendo detrás de ella? Le dije que se fuera, ¿y ni siquiera así te das por satisfecha? ¿Y encima te atreves a darme la espalda y hacer una escena?».

El rostro de Fabio se oscurecía por segundos. Como siempre, Vanesa era la culpable de todos los males del universo en su cabeza.

Capítulo 144 1

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