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EL HOMBRE POR EL QUE LO DEJÉ TODO NUNCA ME AMÓ romance Capítulo 1074

—Muy bien —asintió la señora Celia.

Pero la empleada parecía estar observando detenidamente a Vanesa.

Vanesa fingió no notarlo, soltó un bostezo y dijo: —Señora Celia, recuerdo que la última vez mencionaste que el otro departamento tenía malas vibras, que alguien había muerto allí y por eso yo siempre veía cosas raras, ¿verdad?

La señora Celia asintió. Un brillo de emoción era evidente en sus ojos.

—Así es —respondió, y con un tono inquisitivo añadió—: ¿Acaso aquí tampoco ha podido dormir bien?

—No sé qué me pasa, llevo dos días sin poder conciliar el sueño. Apenas cierro los ojos, siento que hay fantasmas frente a mí. Me tiene algo confundida —dijo Vanesa, estirándose con naturalidad.

—Tal vez esté demasiado cansada —sugirió la señora Celia, fingiendo preocupación.

Vanesa asintió, como si no quisiera profundizar en el tema.

Pero al instante siguiente, con cierto tono de nerviosismo, le preguntó: —Oye, ¿no crees que este lugar también tenga malas vibras?

—No piense en esas cosas. Lo que de verdad necesita es descansar bien —la tranquilizó la señora Celia.

Vanesa no dijo nada más y bajó la vista para comer.

Por más que analizaba las palabras de la empleada, realmente no detectaba ninguna intención maliciosa en ella.

La señora Celia terminó de hablar y se fue a hacer sus cosas.

Tras comer, Vanesa se recostó en el sofá y durmió una siesta ligera.

A media tarde, Dante la llamó, por lo que Vanesa se levantó para maquillarse.

Antes de irse, le dijo con total naturalidad: —Señora Celia, si necesitas descansar este fin de semana, tómate el tiempo. No tienes que quedarte aquí todo el tiempo.

—Entendido, muchas gracias, señorita Vanesa —respondió la señora Celia con una sonrisa.

Vanesa no la retuvo más y salió del departamento.

Para su sorpresa, al salir a la calle, se topó de frente con Fabio y Silvia.

Se quedó callada por un instante, sin decir palabra.

Silvia también la vio, y con total calma la saludó: —Profesora Arias.

Tras el saludo, Silvia se volvió hacia Fabio: —Ustedes platiquen, te espero en el auto.

—Está bien —respondió Fabio.

Luego se inclinó hacia Silvia.

Desde donde estaba Vanesa, pareció que Fabio le había dado un beso.

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