Solo había recurrido al cigarrillo por la abrumadora presión que sintió cuando trabajaba en Vientario. Desde que regresó a Jasmine, ya casi no fumaba. Y ahora, sabiendo que estaba embarazada, ni siquiera pensaba en volver a tocar uno.
Los ojos de Valerio brillaron con alegría: —Qué buena noticia.
No quedaba claro si estaba feliz porque a Marisa le había gustado el obsequio, o porque había decidido dejar de fumar.
El reservado que Marisa había elegido estaba en el segundo piso, una zona VIP con vista a los árboles frondosos.
El sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo del atardecer con tonos cálidos y rojizos.
Rubén estaba sentado a contraluz. Los últimos rayos del atardecer acariciaban su perfil, suavizando la dureza habitual de sus facciones.
Marisa y Valerio entraron al reservado guiados por el camarero, uno detrás del otro. Los dos únicos asientos vacíos eran los de ellos.
Estaban juntos.
Rubén le lanzó una mirada fulminante a Cristian. Captando la indirecta de inmediato, Cristian se levantó de un salto: —Aquí hay más espacio, siéntate de este lado, muchacho.
Valerio mantenía su sonrisa tímida y educada. Obediente, comenzó a caminar hacia la silla que le ofrecía Cristian, pero Marisa lo detuvo, tomándolo suavemente del brazo.
—Vale, déjale el espacio cómodo a los invitados. Tú siéntate aquí, a mi lado.
La mirada de Rubén se oscureció. Observó de reojo a Marisa, que lucía una calma envidiable. Jamás, frente a otras personas, ella había insistido tanto en que él se sentara a su lado cuando estaban juntos.
Una simple elección de asiento dejaba en evidencia la determinación de Marisa.
Rubén sintió un nudo amargo en la garganta.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...