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El día que mi viudez se canceló romance Capítulo 987

Solo había recurrido al cigarrillo por la abrumadora presión que sintió cuando trabajaba en Vientario. Desde que regresó a Jasmine, ya casi no fumaba. Y ahora, sabiendo que estaba embarazada, ni siquiera pensaba en volver a tocar uno.

Los ojos de Valerio brillaron con alegría: —Qué buena noticia.

No quedaba claro si estaba feliz porque a Marisa le había gustado el obsequio, o porque había decidido dejar de fumar.

El reservado que Marisa había elegido estaba en el segundo piso, una zona VIP con vista a los árboles frondosos.

El sol comenzaba a ocultarse, tiñendo el cielo del atardecer con tonos cálidos y rojizos.

Rubén estaba sentado a contraluz. Los últimos rayos del atardecer acariciaban su perfil, suavizando la dureza habitual de sus facciones.

Marisa y Valerio entraron al reservado guiados por el camarero, uno detrás del otro. Los dos únicos asientos vacíos eran los de ellos.

Estaban juntos.

Rubén le lanzó una mirada fulminante a Cristian. Captando la indirecta de inmediato, Cristian se levantó de un salto: —Aquí hay más espacio, siéntate de este lado, muchacho.

Valerio mantenía su sonrisa tímida y educada. Obediente, comenzó a caminar hacia la silla que le ofrecía Cristian, pero Marisa lo detuvo, tomándolo suavemente del brazo.

—Vale, déjale el espacio cómodo a los invitados. Tú siéntate aquí, a mi lado.

La mirada de Rubén se oscureció. Observó de reojo a Marisa, que lucía una calma envidiable. Jamás, frente a otras personas, ella había insistido tanto en que él se sentara a su lado cuando estaban juntos.

Una simple elección de asiento dejaba en evidencia la determinación de Marisa.

Rubén sintió un nudo amargo en la garganta.

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