Al terminar la reunión, Fabiana siguió a Marisa hasta su oficina.
—Macarena dejó este lugar hecho un asco, pero vine antes para arreglarlo un poco y dejarlo exactamente como te gusta.
Marisa abrió la puerta y, al ver la decoración impecable y familiar, se sintió tan conmovida que no pudo evitar pellizcarle las mejillas a Fabiana con cariño.
—¡Fabi, de verdad eres un ángel!
Fabiana logró escabullirse de sus manos y se dejó caer en un sofá, justo frente a la salida del aire acondicionado, disfrutando de la brisa fría.
Abrazó un cojín y, aunque intentó sonar casual, la preocupación en su voz era evidente.
—¿Qué vamos a hacer con la exposición? Antes de que volvieras, intenté hablar con los peces gordos de la industria. Todos me dieron largas con excusas baratas, diciendo que todos los espacios del Centro de Arte Contemporáneo ya estaban reservados.
Marisa apoyó la barbilla en la mano, mirando el sol ardiente por la ventana. Apenas era mayo, pero el calor en Clarosol ya era sofocante.
—¿Incluso los espacios más pequeños o escondidos están apartados? —preguntó con un tono que pretendía sonar despreocupado.
Fabiana asintió, abatida.
—No hay ni un rincón libre. Pero estuve investigando y descubrí que algunas galerías pequeñísimas, casi desconocidas, lograron conseguir lugares en las esquinas. Estoy segura de que Macarena se encargó de ganarse el odio de todos, y por eso nos están bloqueando a propósito. Es un boicot descarado. Ay...
Suspiró pesadamente.
—Yo quería que diéramos un regreso triunfal, pero tal como pintan las cosas, parece casi imposible.
Marisa encendió la computadora de su escritorio y comenzó a teclear. Segundos después, sus ojos brillaron.
—¿El Centro de Arte Contemporáneo es propiedad del Grupo Olmo?
Fabiana se dio una palmada en la frente.
—¡Uy, pero qué idiota soy! ¿Cómo se me pasó investigar quiénes eran los dueños? ¡Pero si es del Grupo Olmo, entonces ya está todo resuelto!
Al ver que Fabiana ya estaba a punto de celebrar, Marisa sintió que una soga invisible se tensaba en su estómago.
La situación actual del Grupo Olmo era un campo minado. Afuera ya circulaban rumores peligrosos sobre la salud de Rubén, y la prioridad absoluta de la junta directiva era silenciar cualquier sospecha.
Su estado médico podía, sin lugar a dudas, considerarse información confidencial de la empresa.
Fabiana resopló.
—Puro misterio. A mí me parece que ustedes dos se mueren el uno por el otro. Harían bien en volver a casarse de una vez por todas y dejar de hacer sufrir al resto del mundo. Como me perdí su primera boda, al menos me encantaría ir a la segunda.
El comentario sobre "volver a casarse" tomó a Marisa por sorpresa, arrancándole una risa cristalina y genuina.
Fabiana, de pie junto a la puerta, sintió un nudo cálido en la garganta al verla reír así, sin las sombras del pasado pesando sobre sus hombros.
—Es tan bueno tenerte de regreso, jefa —murmuró Fabiana con admiración—. Se siente increíble volver a luchar codo a codo contigo.
Marisa alzó una ceja, sonriendo. El aire frío del despacho la relajaba, y la luz del sol que bañaba la habitación le daba un aura perfecta.
El día era hermoso, y de pronto, todo parecía posible.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El día que mi viudez se canceló
Mas capítulos 🥲🙏...
Mas capítulos plis 🫠...
👋🫰...
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Más capítulos plis 🙏...
Está buena la trama 🫰...
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Me encanta esta aplicación 😊 muchas gracias por subir la novela 😊...