Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 4035

Antes de que Manlio pudiera tomar represalias, Jaime ejerció fuerza, le rompió el brazo en un abrir y cerrar de ojos y se lo arrancó de cuajo.

¡Cragh!

—¡Ah! —Manlio gritó de agonía.

No sólo perdió las piernas, sino también un brazo.

—¿De verdad piensas que sigues siendo un experto del Último Reino? —espetó Jaime con fuerza.

—Te mataré… —Manlio, con el brazo que le quedaba, gesticulaba salvajemente, gritando a pleno pulmón.

Incluso en este punto, todavía estaba empeñado en matar a Jaime.

Al ver la situación, Jaime lanzó rápidamente una patada, destrozando al instante el omóplato de Manlio y haciendo que todo su brazo saliera volando.

En ese momento, el incapacitado Manlio quedó indefenso por completo. Lo único que podía hacer era rugir de rabia sin cesar.

Jaime pisó directamente la cabeza de Manlio, haciéndole gemir y ahogarse, incapaz de emitir ya ningún sonido.

—No puedes mantener la boca cerrada, ¿eh?

Jaime miró a Manlio con aire burlón.

El rostro de Manlio se contorsionó, pero se negó a dejar de bramar, expresando su resentimiento.

Como alguien del Último Reino, Manlio nunca había tomado en serio a Jaime. Creía que podría borrarlo con facilidad de la faz de la Tierra con un simple movimiento de la mano.

Sin embargo, el giro de los acontecimientos demostró lo contrario. Manlio se encontró inmovilizado en el suelo por Jaime, gruñendo impotente.

La sensación de caer del pedestal hizo que Manlio deseara caer muerto.

—Mátame. Mátame… —Manlio se esforzó por pronunciar estas pocas palabras.

En ese momento, sintió que la muerte habría sido más soportable que el dolor y la humillación que estaba sufriendo ahora mismo.

Sin embargo, no había nada de especial valor.

No era difícil entender que la Secta Máscara Fantasmal, al ser una secta demoníaca, siempre había estado oculta, por lo que, incluso siendo un anciano de la secta, era poco probable que Manlio poseyera algo de valor significativo.

Tras rebuscar en su bolsa de objetos, Jaime se volvió hacia Manlio.

—No puedo creer cómo demonios, siendo tan jod*damente pobre, has conseguido llegar al Último Reino.

Manlio se quedó mudo, con la cara enrojecida por la ira y la frustración, incapaz de responder a la pregunta de Jaime.

Sólo pudo lanzar una mirada de odio a Jaime.

—Hemos sido transportados a una zona desconocida. Este lugar parece una tierra muerta. Puedes torturarme, pero no esperes escapar de aquí por ti mismo. Te sumergirás en una soledad sin fin y acabarás muriendo solo.

—¿Esto es una tierra muerta? —Jaime quedó un poco desconcertado, y de inmediato lanzó su sentido espiritual hacia las profundidades de la cueva para investigar. Sin embargo, una fuerza inexplicable pareció obstruir su sentido espiritual.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)