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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3083

—¿Come los corazones de los niños? ¿Podría ser ese anciano una bestia demoníaca transformada o un Cultivador Demoníaco? —Quirina preguntó conmocionado al escuchar eso.

Después de todo, un acto así era demasiado atroz. Ningún cultivador humano haría algo así.

Zadoc negó con la cabeza.

—No estoy seguro. Nadie sabe si ese tipo pertenece a la raza demoníaca. Su aura es muy peculiar.

—¿Peculiar? —Jaime se quedó desconcertado.

No podía entender cómo el aura de alguien podía ser extraña.

Zadoc explicó:

—Montane Daemon tiene un aura siempre cambiante. Lo que percibas de él hoy será muy diferente mañana.

Al escuchar eso, Jaime no pudo evitar fruncir el ceño.

«¿En serio? ¿De verdad puede ocurrir algo así?».

Cada individuo poseía un aura única. Al encontrarse con alguien conocido, incluso si la cara de la otra parte estaba cubierta con un velo, se podía discernir su identidad comprobando su aura siempre que no la ocultara o alterara a propósito.

Sin embargo, sería imposible distinguir a alguien por su aura si pudiera cambiarla a voluntad.

«¿Podría este tipo ser como yo, poseer auras de tres razas distintas en su cuerpo?». Mientras Jaime reflexionaba, Montane Daemon ya había aterrizado sobre una tortuga divina.

—Cariño, demos un agradable paseo. —Con un aspecto totalmente relajado, Montane Daemon se sentó con las piernas cruzadas sobre el lomo de la tortuga divina.

Sin embargo, la tortuga divina gruñó y se lanzó hacia delante, agitándose en un intento de desalojar a Montane Daemon de su caparazón.

Aun así, Montane Daemon permaneció sentado como si estuviera pegado al caparazón de la tortuga.

Así, la tortuga divina luchó durante media hora. Poco a poco, empezó a perder velocidad, pero ni aun así consiguió quitarse de encima a Montane Daemon.

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