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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3007

—De acuerdo. Seguiremos adelante. Cuídate, Jaime —concedió Soleil con un movimiento de cabeza.

Mientras el resto del grupo de Jaime se preparaba para escapar, Tifón bramó:

—¿Cómo se atreven a intentar huir? Ninguno de ustedes se irá hoy.

Tifón controló entonces su marioneta metálica para que ascendiera al cielo, haciendo que emitiera un resplandor como el de un cohete preparándose para el lanzamiento.

—¡Ja! ¡Esto no depende de ti!

Con un resoplido desdeñoso, Jaime liberó una oleada de potente energía marcial. Al mismo tiempo, saltó en el aire, con el objetivo de interceptar a la marioneta.

La marioneta extendió la mano derecha, dirigiendo sus afilados dedos hacia Jaime. El espacio que los rodeaba se estremeció mientras ráfagas de fuerte vendaval ondeaban ruidosamente.

Como Tifón controlaba a la marioneta para que luchara en su nombre, no temía resultar herido o alcanzado por el fuego demoníaco de Jaime. De lo contrario, habría dudado más en entrar en combate con Jaime.

Jaime miró con desdén a la marioneta. No era más que una construcción hecha de componentes metálicos, que no representaba una amenaza real para Jaime.

Los ojos de Jaime brillaron con intensidad al aprovechar la nascencia de fuego dentro de su propio espacio de nascencia. Instantes después, su Cuerpo de Golem lo envolvió, protegiéndolo con escamas doradas que recordaban a las de la marioneta de metal.

En un abrir y cerrar de ojos, Jaime se vio rodeado de cegadoras llamas doradas, como si fuera un ardiente dios de la guerra.

¡Chriii!

Para entonces, la mano de la marioneta había alcanzado a Jaime. El choque que siguió produjo el estridente ruido de metal chocando contra metal, erizando los pelos de la espalda de quienes lo escucharon.

A pesar del formidable agarre de la marioneta, resultó incapaz de atravesar el Cuerpo de Golem de Jaime.

—¡Muere! —rugió Jaime, impulsando su puño hacia la marioneta.

Su puño dorado ardía con ardiente intensidad, y pronto, las llamas consumieron también a la marioneta.

Observando el espectáculo, Tifón frunció las cejas. Nunca había esperado que Jaime poseyera una técnica de defensa tan formidable como el Cuerpo de Golem.

¡Pum!

Pronto, Tifón perdió el control de la marioneta y ésta cayó en picado del cielo.

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