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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2937

—¡Barrabás! —El otro Cultivador Demoníaco soltó un rugido atronador cuando vio que su compañero era golpeado hasta la muerte por Jaime.

No obstante, Soleil y los demás lanzaron rápidamente un contraataque, sin dar al Cultivador Demoníaco la oportunidad de recuperar el aliento.

Jaime miró fijamente el Flagelo Demoníaco que tenía en la mano, con una sonrisa encantada en los labios.

«Es un arma muy eficaz contra los Cultivadores Demoníacos».

—Retrocedan todos. Yo me encargaré de él. —Agarrando con fuerza el Flagelo Demoníaco, Jaime ejecutó un salto rápido y enérgico, y luego lo azotó hacia el Cultivador Demoníaco.

Un aura tan rápida como un relámpago surgió y corrió hacia el Cultivador Demoníaco.

Soleil y los demás se retiraron rápidamente al presenciarlo.

El Cultivador Demoníaco clavó una mirada furiosa en Jaime, con los ojos encendidos de ira. En un instante, lanzó un poderoso golpe con la palma de la mano, invocando a un rugiente dragón de fuego que cargó amenazadoramente contra Jaime.

En el momento en que el Flagelo Demoníaco golpeó al dragón de fuego, un resonante trueno reverberó por toda la llanura nevada.

El dragón de fuego se disipó al instante, y el Flagelo Demoníaco de Jaime, cargado de fuego demoníaco, se materializó frente al Cultivador Demoníaco en un abrir y cerrar de ojos.

¡Zas!

Un agudo chasquido resonó cuando el fuego demoníaco del Flagelo Demoníaco se transformó en un mar de fuego, envolviendo al Cultivador Demoníaco.

Una imponente llamarada se elevó hacia el cielo.

Frente al fuego demoníaco más puro de la raza demoníaca, el Cultivador Demoníaco no tenía ninguna posibilidad.

Desde el instante en que se enfrentó a Soleil y sus compañeros hasta que fue golpeado por el Flagelo Demoníaco de Jaime, el Cultivador Demoníaco se vio envuelto en pavor durante todo el proceso.

Su profundo terror le impedía dar rienda suelta a su máximo potencial.

De lo contrario, Jaime no habría podido despacharlo sin esfuerzo con un solo latigazo.

En medio del fuego demoníaco, el Cultivador Demoníaco chilló de dolor antes de convertirse en cenizas y desvanecerse por completo.

El resto del grupo miró a Jaime con silenciosa admiración mientras extinguía la vida de un cultivador del Reino de la Fusión Corporal de Octavo Nivel con un solo golpe de su látigo.

Tanto la Campana del Dragón como el Flagelo Demoníaco eran poderosas armas divinas.

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