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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2926

Aunque sólo quedaban sus espíritus, los Cultivadores Demoníacos podían revivir con bastante facilidad. Todo lo que necesitaban era encontrar un nuevo cuerpo o píldoras que pudieran regenerar sus cuerpos.

Puede que perdieran una parte de su poder, pero era mejor que morir de verdad.

Si no hubieran protegido antes sus espíritus con fuego demoníaco, el Flagelo Demoníaco de Jaime habría acabado con sus vidas para siempre.

—Tenemos que regresar cuanto antes y contarle al Señor Diablo Infernal lo del Flagelo Demoníaco de ese mocoso —dijo uno de los Cultivadores Demoníacos antes de que siguieran volando.

Sin embargo, unos minutos después, se encontraron con tres personas. Los tres poseían poderosas auras y el aura de un demonio.

—¡Es la Señora Brea! —Los dos se emocionaron al instante y volaron hacia aquel lado.

Estas tres personas eran Lina y dos demonios guardianes. Habían venido a comprobar el lugar donde estaban selladas las almas y planeaban llevarse a Jaime.

Cuando Lina vio los espíritus de los dos Cultivadores Demoníacos flotando hacia ella, frunció el ceño.

—¿Cómo han acabado así? —preguntó con frialdad.

—¡Debe vengarnos, Señora Brea! ¡No esperábamos que esa gente escapara de la cueva! No sólo eso, ¡la cueva se derrumbó y atrapó a los espíritus bajo tierra! —dijo uno de los dos Cultivadores Demoníacos, y luego relató todo el incidente.

Cuando Lina escuchó hablar de Flagelo Demoníaco, su expresión se volvió tensa.

—¿Estás diciendo que ese mocoso sabe utilizar el fuego demoníaco y tiene en su poder el Flagelo Demoníaco? ¿De verdad sólo es un cultivador del Reino de la Fusión Corporal de Tercer Nivel? —«¿Cómo puede alguien como él conocer tantos trucos? Además, ¿cómo acabó en su poder el Flagelo Demoníaco?».

—Es cierto. Aunque el mocoso sólo es un cultivador del Tercer Nivel del Reino de la Fusión Corporal, su sentido espiritual es enorme. Gracias a él pudieron escapar los demás. Pido disculpas por nuestra incompetencia. Aceptaremos cualquier forma de castigo, Señora Brea. —Los dos Cultivadores Demoníacos sabían que habían arruinado la operación y que tendrían que ser castigados por ello.

Sin embargo, eran optimistas respecto a que su castigo no sería demasiado severo, puesto que ya habían perdido sus cuerpos.

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