—¿Rey Yoel? ¡No esperaba verte aquí! Me preguntaba quién podría arrebatarme mi fruta del trueno celestial. Resulta que lo estabas apoyando. Este mocoso sólo está en el Segundo Nivel del Reino de la Fusión Corporal. Incluso si su fuerza aumentara unos cuantos niveles, no sería capaz de recoger mi fruta del trueno celestial. Así que fuiste tú quien se llevó mi fruta del trueno celestial. —El rostro de Halcón del Trueno estaba enrojecido por la ira, y sus ojos irradiaban una intensa intención asesina que provocó escalofríos en Jaime y Yoel.
Frente a Halcón del Trueno, Jaime sintió que un rastro de miedo se introducía en su corazón.
Sin embargo, parecía que Halcón del Trueno aún no era consciente de que la fuerza de Yoel había sido suprimida.
En ese caso, podrían intentar engañar a Halcón del Trueno por el momento.
Después de todo, la fuerza original de Yoel estaba a la par con la de Halcón del Trueno.
Jaime miró a Yoel y le dirigió una mirada significativa. Yoel comprendió de inmediato la intención de Jaime. Fingiendo despreocupación, chistó a Halcón del Trueno:
—Halcón del Trueno, lo único que hice fue tomar tres de tus Frutas del trueno celestial. ¿Tienes que enfadarte tanto? Tu árbol del trueno celestial tiene diez frutos, y yo sólo tomé tres en vez de tomarlos todos. Ya he sido bastante considerado.
—¡Yoel, eres un desvergonzado! ¿Cómo te atreves a comportarte tan audazmente después de robar mi fruta del trueno celestial? ¿Crees que no aplastaré tu Ciudad Imperial de las Bestias? —rugió Halcón del Trueno.
—Deja de fanfarronear, Halcón del Trueno. Si pudieras hacerlo, ¿habrías esperado hasta ahora? También podría darte una información. Mi hija se casará con el hijo del rey Leuco. Una vez que nuestras dos familias estén unidas, ¿qué crees que pasará? —dijo Yoel con una sonrisa burlona.
Una expresión nerviosa se extendió al instante por el semblante de Halcón del Trueno tras escuchar aquello. Miró fijamente a Yoel, con los músculos de la cara crispados.
—Ustedes dos familias no se unirán para enfrentarse a mí, ¿verdad? —preguntó Halcón del Trueno.
—¿Por qué no lo adivinas? —Yoel sonrió.
Halcón del Trueno no respondió.
«No hay necesidad de adivinar. Si Ciudad Imperial de las Bestias se alía con Ciudad Nortera, ¡sin duda unirán sus fuerzas para atacarme!».


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