Jaime frunció las cejas y negó con la cabeza.
—Nunca he visto un veneno como éste, así que no sé cómo deshacerme de él. Necesito reunir algunas hierbas medicinales y hacer algunos experimentos.
Aunque Jaime había encontrado el veneno, no sabía cómo crear el antídoto.
Para fabricar el antídoto, Jaime necesitaba realizar experimentos para ver qué hierbas medicinales podía utilizar para obtener resultados.
Yoel parecía desolado cuando se dio cuenta de que ni siquiera Jaime podía curarlo.
Al ver aquello, Jaime palmeó el hombro de Yoel y le instó:
—No desesperes. Dame algo de tiempo y seguro que te curo.
Yoel asintió.
—Creo en usted, Mi Señor.
—Ya que estás aquí, descansa un poco. Yo iré a preparar las hierbas. A ver si puedo hacer unas píldoras para que las pruebes.
Con eso, Jaime se fue, dejando que Yoel descansara en su habitación.
—¿Cómo va todo, Jaime? —preguntó Violeta a prisa en cuanto vio a Jaime salir de la habitación.
—El veneno del cuerpo del rey Yoel es único, y aún no tengo un método para curarlo. Haré una lista de hierbas que necesito que el señor Salom reúna para mí porque me gustaría hacer unas píldoras para el rey Yoel —dijo Jaime. Con eso, se dispuso a escribir una lista para Gamaliel.
Sin embargo, una mirada preocupada apareció en el rostro de Gamaliel antes de decir:
—Señor Casas, a la Secta del Caldero Esmeralda no le quedan muchos recursos. Me temo que no podemos proporcionarle las hierbas que necesita.
Aquellas palabras hicieron que la vergüenza inundara a Jaime.
«Olvidaba que ya he agotado la mayor parte de los recursos de la Secta del Caldero Esmeralda».
—Señor Salom, por favor, haga lo que pueda para conseguirle a Jaime lo que necesita. No importa lo alto que sea el precio, debe conseguirlo para Jaime —le ordenó Violeta a Gamaliel.

«En vez de llamarla señorita Guerra, ¡la había tuteado! Hice que pareciera que éramos íntimos».
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)