En la base de Gamaliel, en la Secta del Caldero Esmeralda, no se sabía nada de Jaime, ni siquiera dos días después del cierre de la piscina medicinal, por lo que todo parecía indicar que Jaime había muerto.
Gamaliel había pensado en que Violeta y Jaime se casaran y luego utilizar los poderes de Jaime para ayudarla a hacerse cargo de la Secta del Caldero Esmeralda. Ahora que no estaba claro si Jaime estaba vivo o muerto, tendría que volver a evaluar la situación con cuidado.
—¿Cuántos antiguos discípulos de mi padre quedan en la Secta del Caldero Esmeralda? —preguntó Violeta a Gamaliel.
—Quedan bastantes, pero han pasado muchos años. Sólo temo que hayan sucumbido a la tentación de los cuatro vicios cardinales y estén aliados con Heru —respondió Gamaliel con el ceño fruncido.
Violeta también frunció el ceño, preocupada. Después de todo, muchos no tendrían reparos en despreciar la camaradería cuando se trataba de beneficios personales.
—Si pedimos ayuda a Helius, ¿me apoyará? —preguntó.
«Si conseguimos su apoyo, tomar el control de la secta será mucho más fácil. Una palabra suya asustará tanto a Heru que tal vez no se atrevería a protestar. En cuanto al resto de la secta, de seguro escucharán a Helius. Después de todo, todos lo veneran como si fuera un ser divino».
Gamaliel negó con la cabeza.
—Hace tiempo que Helius no se preocupa por la lucha de poder de la secta. Mientras nadie invada la secta y suponga una amenaza para la vida de sus discípulos, no intervendrá.
Violeta se sumió en un silencio contemplativo tras escuchar su respuesta. Sin el apoyo de Helius, no sabía cuántas posibilidades tenía de matar a Heru y recuperar la Secta del Caldero Esmeralda.
Antes de darse cuenta, sus pensamientos se dirigieron a Jaime. Aunque no hacía mucho que lo conocía, siempre había sentido seguridad a su alrededor.
«Si estuviera aquí, tal vez tendría un plan».
Justo cuando la pareja estaba sumida en sus pensamientos, una silueta pasó de repente por delante de la ventana.
«No podemos permitir que se descubra la identidad de Violeta, y ahora, acabamos de descubrir a alguien al otro lado de la ventana. Si se conoce su identidad, le será imposible escapar de aquí, y mucho menos arrebatarle el poder a Heru. ¡Si Heru descubre que está viva, no se detendrá ante nada para matarla!».

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)