Andreina se obligó a bajar a la cocina para comer algo, después de todo estaba embarazada y debía alimentarse bien por el bebé.
La empleada doméstica le pregunto al verla.
— Buenos días, señorita, ¿Quiere desayunar algo? — La amable señora sabía que Andreina y el el CEO Cienfuegos, tenían una relación, y esperaba que se terminaran casando.
— Solo fruta, Mery, no tengo mucho apetito.
La jóven maestra no tenía humor para nada, su ánimo estaba por los suelos, había tristeza en su mirada, y solo un motivo para mantener la esperanza, su hijo.
Ella estuvo esperando a Marco, incluso pidió permiso en la escuela de música para faltar, aunque hubo alguien en particular que se quedó esperando por ella. Un hombre de mirada gris profunda que se heló cuando se resignó a que no la vería ese día.
Más tarde, cuando ya había caído la noche y las estrellas iluminaban las calles, de escuchó la puerta principal abrirse.
Andy, se encontraba sentada en el sofá con una manta en las piernas. Ella vió la figura imponente, de ese hombre que le había robado la razón, y también el corazón, dos años atrás.
— Andreina, ¿Estás aquí?
— Si, te estaba esperando.
La talentosa jóven, tenía los ojos llorosos, no hacía mucho tiempo que Carolina Minelli, había publicado una foto en su perfil. Se trataba de una pedida de mano. Un anillo de diamantes en su dedo anular puesto por las varoniles manos de un hombre que conocía bastante bien.
El hombre sintió que algo no andaba bien. Su novia se veía algo desmejorada, pálida y con ojeras.
— Andy, ¿Pasaste mala noche?
El hombre quiso acercarse pero ella dió un paso atrás.
— No es necesario que sigas fingiendo que te preocupas por mi, cuando no viniste a casa anoche por quedarte con esa mujer.
La mirada de Andreina, estaba llena de dolor puro.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El CEO ELIGIÓ A SU AMANTE ANTES QUE A MÍ