—Félix, solo estoy esperando el día en que descubra quién eres en realidad y te eche de su lado. ¡Jajaja!
La mirada de Félix se oscureció con una intención asesina aún más intensa.
Lauren era tan tierna, dulce y encantadora. No podía dejar que viera su verdadera naturaleza; si lo hacía, el miedo la consumiría.
—Si te atreves a decirle una sola palabra, te cortaré la lengua.
Casey se calló al instante, apretando los labios con fuerza.
Félix estaba completamente loco. Era un lunático y hablaba en serio.
Con una risa helada, Félix salió de la habitación de Casey, aun empuñando el cuchillo.
Al regresar a su habitación, se detuvo junto a la ventana, observando sin emoción la ciudad bulliciosa que se extendía ante él, sus pensamientos eran inescrutables.
El tiempo pasó lentamente.
De repente, la puerta de su habitación fue abierta de golpe.
—¡Félix, mocoso desagradecido! ¿Quién te ha dado derecho a ponerle la mano encima a tu madre? Está claro que necesitas un poco de disciplina. ¡Te juro que te voy a dar una paliza de muerte!
La persona que irrumpió en la habitación no era otra que el padre de Félix: Kyle.
Sin decir una palabra más, Kyle levantó la mano, dispuesto a abofetear a Félix.
Félix permaneció perfectamente tranquilo todo el tiempo. Lentamente levantó el cuchillo que tenía en la mano.
—Si bajas la mano, te prometo que la perderás. ¿Quieres probar?
La palma levantada de Kyle se congeló en el aire, y todo su rostro se puso rojo y luego blanco.
—¡Hijo desagradecido! ¿No tienes modales?
—La falta de modales de un hijo es culpa del padre. ¿No es completamente normal que yo no tenga ninguno?
—Tú… tú… —Kyle señaló a Félix, completamente sin palabras.
Félix entrecerró los ojos.
—Si no hay nada más, lárgate de mi habitación.
Kyle estaba casi enloqueciendo de rabia por culpa de su propio hijo.
—Tan joven y ya tan podrido. No puedo esperar a ver en qué te convertirás cuando seas mayor. Probablemente en un asesino. Puede que yo no sea capaz de controlarte, pero la ley se encargará de que pagues.
—Entonces ahórrate la molestia, Kyle.
Furioso, Kyle salió del lugar. Regresó al dormitorio y, sin demora, llevó a Casey al hospital.

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