Brendan y Brielle estaban abrumados por la culpa y la tristeza al enterarse de lo miserable que había sido la vida de Lauren. No solo fue encarcelada injustamente, sino que también sufrió a causa de sus actos de represalia sin saberlo.
Su mirada hacia Alice ahora solo llevaba desprecio. Kenneth, inmóvil en el suelo, estaba tan abrumado por el remordimiento que ni siquiera podía enfrentarse a Lauren.
Y David, sentado en su silla de ruedas, paralizado de cintura para abajo, derramaba lágrimas de arrepentimiento. Willow no era su hija. Había sido engañado durante más de veinte años, y por un niño que no era de su propia sangre, había abusado sin piedad de su hija biológica. Había criado a Willow, una niña nacida fuera del matrimonio, como una princesa, mientras que su verdadera hija fue abandonada en un orfanato e incluso enviada a la cárcel en lugar de Willow. Había cosechado el riñón de su propia hija por el bien de la no pariente. ¿Estaba Willow, esa mujer engañosa, riéndose en secreto de él?
¿Sharon y George, esa pareja vergonzosa, también se están burlando de mí por mi estupidez? El dolor pesaba sobre David como una inmensa roca, casi sofocándolo.
"Ah..." David intentó expresar su remordimiento, para dar voz al arrepentimiento que crecía dentro de él, pero al abrir la boca, la saliva goteaba incontrolablemente por su barbilla, y todo lo que salía eran sonidos incomprensibles y confusos.
Alice fue sacudida al pasado por las duras palabras de Marilyn. Las escenas de su trato cruel hacia Lauren pasaron por su mente como escenas de una película.
Su mirada se volvió vacía, esos recuerdos atravesando su corazón como agujas afiladas, causándole un intenso dolor.
Podía ver a una joven Lauren, vistiendo un uniforme raído, observando desde un rincón mientras Willow era rodeada de adoración, su rostro lleno de envidia y pérdida. Sin embargo, había ignorado todo esto, prodigando todo su cuidado y protección en Willow en lugar de Lauren.
"No, no..." murmuró Alice, abrazando su cabeza, su cuerpo temblando violentamente.
Deseaba que todo fuera solo una pesadilla, que pudiera despertar y regresar al pasado para compensar su negligencia hacia Lauren. Recordaba la mirada suplicante que Lauren le dio cuando David la estaba golpeando, y cómo ella se alejó fríamente. Ahora, esa mirada la perseguía implacablemente, sin darle lugar para esconderse.
Se golpeó el pecho, deseando poder retroceder en el tiempo. Habría abrazado a Lauren fuertemente, le habría comprado ropa hermosa, habría organizado grandes fiestas de cumpleaños, y la habría hecho la hija más feliz del mundo.
Pero el tiempo es implacable y nunca retrocede. No podía cambiar sus acciones pasadas, que estaban grabadas en la vida de Lauren y quemadas en su propia alma, convirtiéndose en un dolor que nunca podría borrar.

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