Josh echó la cabeza hacia atrás, y las tenues luces de la calle proyectaron un brillo nebuloso sobre sus mejillas enrojecidas. Las leves hendiduras de sus gafas aún persistían en sus sienes, y su corbata suelta se enroscaba como una serpiente contra sus clavículas.
Su camisa, medio desabrochada, revelaba las tensas líneas de su pecho que se elevaban con cada respiración irregular, un raro atisbo de desaliño bajo su habitual apariencia pulida. La mirada de Mia captó la protuberancia de su nuez mientras tragaba, sus dedos temblaban.
«Qué fácil sería envolver mi mano alrededor de esa garganta».
Su mano se levantó, atraída por una fuerza primitiva, luego su voz, áspera por el alcohol, destrozó la fantasía:
—¿Quién eres?
«¿Ya me has olvidado? Solo ha pasado un día desde la última vez que nos vimos. ¿O estabas borracho?».
Sus labios se curvaron. En el último segundo, sus dedos se redirigieron, agarrando su barbilla en su lugar con juguetona dominación. Inclinándose hacia adelante, arqueó la columna como un gato estirándose bajo la luz del sol, sus ojos brillaban con picardía.
—¿De verdad, señor? ¿No se acuerda?
Josh estaba borracho; la escena frente a él se volvía borrosa, y no logró escuchar el significado interno de las palabras de Mia. Le quitó la mano de un manotazo y se puso de pie tambaleándose con sus zapatos pulidos raspando el pavimento. Mia lo agarró por la cintura, presionando con el pulgar las duras crestas de su abdomen.
«Maldita sea. Incluso borracho, sus abdominales parecen de acero».
Josh gruñó con suavidad por el dolor del arañazo y frunció el ceño, sacudiendo la cabeza en un intento de despejarla, pero su cabeza parecía un enjambre de abejas zumbando a su alrededor, agitando sus pensamientos de una manera que le impedía concentrarse. Gimió y le dio una bofetada.
—Vete…
Ella lo soltó con una sonrisa.
¡Pas!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El camino de venganza de la heredera rota
Me da error al desbloquear los capítulos...