Las lágrimas de Estefanía ya habían empapado la camisa de Gilberto.
Gilberto no dejaba de consolarla, diciéndole que no estuviera triste, animándola a llorar, a gritar fuerte...
Pero el llanto de Estefanía seguía sin tener sonido, solo lágrimas.
Cuando finalmente logró emitir un sonido, lo que dijo fue: —Hermano, no estoy triste, de verdad. Mira, me estoy riendo. ¿No ves que me estoy riendo? ¡Mírame!
Se soltó de su abrazo, se apartó el cabello y le mostró el rostro completo. En esa cara cubierta de lágrimas, había una sonrisa más dolorosa que cualquier llanto.
El corazón de Gilberto dolía insoportablemente. Volvió a abrazarla. —No miro, no voy a mirar nada. Si quieres llorar, ríe, llora, haz lo que quieras. Tu hermano está aquí, aquí estoy contigo...
Así, en los brazos de Gilberto, Estefanía llegó a casa.
Al entrar, salvo por el cabello húmedo por las lágrimas y los ojos algo hinchados, no mostraba ninguna expresión.
La abuela estaba en la cocina viendo al chef preparar la comida y la tía aún no había regresado.
Estefanía le dijo a Gilberto con total naturalidad: —Voy a subir a lavarme la cara y a descansar un poco.
—Está bien. —Gilberto, inquieto, intentó seguirla.
Estefanía se volvió para detenerlo. —No, hermano. Vengo del hospital, quiero bañarme.
—De acuerdo, pero llámame si necesitas algo. —Aun así, Gilberto no se quedó tranquilo y se quedó montando guardia en la puerta de su habitación.
Sin embargo, pasaron diez minutos, veinte, media hora...
No se escuchaba nada dentro.
—¿Fani? —Tocó la puerta.
No hubo respuesta.
—¿Fani? —Sintió que algo andaba mal—. ¡Voy a entrar!
Tampoco hubo respuesta...
Gilberto no pudo aguantar más y llamó a Jessica para que abriera la puerta.
—Sí, señor.
De una patada, Jessica abrió la puerta. Vieron a Estefanía tumbada en la cama, profundamente dormida.
Ni se había lavado la cara ni bañado; seguía con la ropa que traía puesta y dormía pesadamente.
Esta situación ya era familiar para Gilberto.
Esta vez, quién sabía cuánto tiempo dormiría...
Gilberto llamó al médico de inmediato. Tras examinarla, el doctor repitió el protocolo conocido: preparar suero, cuidarla bien en casa y, ante cualquier anomalía, llevarla al hospital.
Gilberto se sentó al borde de la cama, desolado. Se preguntaba si, aun dormida, ella seguiría sufriendo.
Estefanía sufría, sí...
—¿Qué me pasó? —Fingió no saber nada y se dio cuenta de que estaba en la enfermería.
—Te desmayaste por el calor, un golpe de calor. ¿Ya estás mejor?
Estefanía asintió. —Más o menos, estoy bien.
No sentía síntomas de insolación, pero le dolía mucho el pecho.
—¡Vamos! ¡Vamos, Benicio! ¡Dale, Benicio! —La megafonía gritaba el nombre de Benicio.
¡Benicio!
Su mente aún estaba llena del dolor que la había hecho llorar hasta casi asfixiarse. Salió corriendo.
—¡Oye, Estefanía! ¿A dónde vas? —Delfina corrió tras ella—. ¡Acabas de despertar de un golpe de calor, no salgas al sol!
Estefanía no la escuchaba.
En sus oídos solo resonaba el «¡Benicio, vamos!» de la megafonía, y su cerebro estaba saturado con el nombre «Benicio».
Corrió hasta la pista de atletismo.
Se estaba celebrando una carrera de larga distancia. Estaban en la última vuelta, en la fase final del sprint. Muchos alumnos esperaban en la meta para recibir a los corredores de sus clases, listos para sostenerlos.
Estefanía llegó también a la meta y vio a Benicio tomando la delantera.
El Benicio de diecisiete años, con piernas sanas, corriendo como el viento, con una postura atlética. Era el delantero de baloncesto, el corredor estrella, nada de «perdió todo», nada de «problemas para caminar»...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
Benicioooo 😭😭😭...
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...