Pero las chicas no mostraron la menor intención de soltar a Cristina; al contrario, la sujetaban cada vez con más fuerza.
Gregorio, al ver la escena, soltó un grito y bajó del carro para ayudar, pero de repente, otro carro se atravesó frente a ellos a toda velocidad. Antes de que el vehículo se detuviera por completo, varios hombres vestidos de negro bajaron de golpe, bloqueando el paso de Gregorio. Sin decir ni una sola palabra, comenzaron a golpearlo sin piedad.
Gregorio apenas podía defenderse, y del lado de Cristina, una de las chicas seguía jalándole el cabello con furia mientras otra abría la puerta del carro.
Cristina fue arrastrada fuera del vehículo a la fuerza.
—¡Devuelve las cosas! ¡Devuelve el dinero! ¡Eres una mentirosa!
El caos se desató en segundos: patadas, puñetazos, gritos. No había forma de defenderse para Gregorio ni para Cristina.
En medio de la confusión, ambos recibieron golpes de todos lados, sin alcanzar a distinguir quién los atacaba.
Las dos bandas llegaron y se fueron como un vendaval, dejando atrás solo el eco de sus pisadas. Tras la golpiza, cada grupo subió a sus carros y desapareció en la noche. Antes de irse, una de las chicas aún alcanzó a gritar:
—¡Recuerda pagar lo que debes! ¡Si no, te va a ir peor!
Gregorio y Cristina quedaron tirados en el suelo, tan adoloridos que no podían ni moverse.
Desde que se graduó, Gregorio jamás había vivido algo así. De inmediato quiso llamar a la policía, pero Cristina lo detuvo.
—¡No, Gregorio, por favor no llames a la policía! —suplicó ella, con el cabello hecho un desastre, la cara hinchada y llena de manchas de maquillaje corrido. Apenas podía hablar de lo hinchados que tenía los labios—. Si llamas a la policía, ¿no me va a caer el problema también a mí...?
Además de los engaños que había hecho, Cristina tenía un montón de líos encima. Moría de miedo de que Gabriel se enterara de todo y la dejara en evidencia.
Gregorio tenía todo el rostro tan inflamado que parecía irreconocible, la nariz le sangraba y sentía un sabor metálico en la boca. Escupió y, para su sorpresa, vio que había perdido dos dientes.
—¡Malditos desgraciados! ¡Cómo se atreven a golpear así! Si llego a descubrir quiénes son... ¡no se la van a acabar! —lanzó Gregorio, mirando a Cristina—. ¿Así nada más vamos a dejar esto?
Cristina, sintiéndose humillada, se tapó la cara y rompió en llanto.
—No sé qué hacer... no sé...
Gregorio soltó un suspiro.
—Lo entiendo. Si todo hubiera salido bien, solo habría sido un negocio más. Eso que nos quedábamos no era nada fuera de lo común.
—Gregorio... —Cristina lloriqueó, entre sollozos—. Eres el único que me entiende, siempre has sido el mejor conmigo...
Sin embargo, la charla fue muy breve. Básicamente, Mateo le informaba y Gilberto solo asentía. En unos minutos, todo estaba dicho y Gilberto subió al carro para sentarse junto a Estefanía.
Ella lo miró de reojo, llena de curiosidad.
Gilberto sonrió.
—Ay, tú...
—¡Ay, tú! —le imitó Estefanía, entre risas—. Ya sé de qué estaban hablando. ¿Los que tenían que dar la cara ya regresaron después de poner orden?
Gilberto no pudo contener la risa.
—No hay manera de ocultarte nada, ¿verdad?
Soltó un suspiro.
—Como dijiste: si tomas algo de alguien, tienes que devolverlo. Así de simple. Por eso, si le deben a alguien, que vayan a cobrarle, ¿no?
Ese tipo de asuntos no hacía falta resolverlos por cuenta propia. Bastaba con dar un pequeño empujón y sugerirle a la gente adecuada; los “acreedores” se encargarían solos. Él solo había mandado un par de carros extra y unos cuantos hombres más. Si no, ¿cómo iban a manejar a Gregorio? Por supuesto, ni Gregorio ni Cristina, ni las chicas que cobraban la deuda, sabrían jamás quién estuvo detrás de todo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....