—No —dijo Estefanía sonriendo—. ¡Vamos! ¡Vámonos ya!
Benicio la miró fijamente. Esa sonrisa suya, entre burlona y misteriosa, lo descolocaba. Ni siquiera podía estar seguro de si le estaba mintiendo o no.
—Si hoy no vas, así te tenga que cargar a la fuerza, te llevo —advirtió, con una mirada que cortaba el aire.
Por un instante, parecía que el hombre cariñoso y protector de hace un momento no era más que un espejismo.
Benicio arrancó de nuevo y condujo hasta un fraccionamiento recién construido. Apenas estacionaron, vieron que Cristina Luján bajaba cargando una bolsa enorme.
Cristina solo alcanzó a ver el carro de Benicio. Arrastrando la bolsa, se acercó corriendo, con el gesto compungido.
Benicio salió de inmediato y fue hacia ella.
—¿Qué pasó? ¿Qué traes ahí?
Cristina, con la voz entrecortada por el llanto, apenas pudo contestar:
—Beni, justo estaba a punto de llamarte para pedirte que vinieras por mí.
—¿Qué sucede? ¿Por qué lloras? —Benicio se agachó a su altura, mostrando preocupación.
—No es nada… es solo que me siento triste —lloriqueó Cristina, las lágrimas corriéndole por las mejillas—. Beni, ese era el hogar que decoré durante tanto tiempo. Fue el hogar que tú me diste. Ahí están todos nuestros recuerdos, tantas noches platicando, tomando un trago juntos… Y ahora, se acabó, ya no queda nada…
Benicio volteó a ver hacia el carro. Estefanía se asomaba por la ventana y le regaló una sonrisa radiante.
Eso sí que no se lo esperaba. Pensó que Estefanía seguiría molesta, pero verla sonreír de ese modo le puso los pelos de punta. ¿No estaría tramando algo?
Cristina no reparó en la presencia de Estefanía; seguía limpiándose las lágrimas y sollozando. Abrió la bolsa y se la mostró a Benicio.
—Beni, ¿puedo llevarme estos peluches a casa? Dile a Estefanía que estos no son lujos, son recuerdos míos. Sé que los compraste pensando en mí, porque sabías que me gustaban. No le gustan a Estefanía, ¿cierto? ¿Me los puedo quedar?
Benicio, por puro instinto, miró otra vez a Estefanía. Ella estaba recargada sobre el marco de la ventana, observando la escena con una sonrisa que no se borraba.
—¿No eran esos los peluches que mandó a la oficina? —pensó Benicio—. ¿Cristina se los llevó?
—¡Hey! —dijo Estefanía desde el carro, saludando—. Aquí estoy, puedes decírmelo directo. No hace falta que Benicio me pase el mensaje.
Al notar su presencia, Cristina se quedó helada. Y al verla sonreír, se puso mucho más nerviosa. ¿Y si después de este numerito, Estefanía ya no quería retirar la demanda?
—Estefanía… —empezó Cristina, montando su propio drama—. Perdón, de verdad… ¿me puedes perdonar? Yo no quiero ni casas, ni lujos, ni relojes, ni joyas, ni el dinero. Todo eso me da igual. Pero estos peluches… no puedo dejarlos. Son los que Beni fue recolectando por el mundo durante años. Tal vez no tengan valor, pero para mí son más importantes que cualquier cosa. Tú no los quieres, ¿me los das?
Cristina se quedó con la boca abierta, sin poder articular palabra.
—Bueno, ya suban al carro. Dejen de pelear y de perder el tiempo. Antes de ir al trabajo hay que arreglar esto —Benicio acomodó la enorme bolsa de peluches en la cajuela.
Cristina se subió también, aunque al llegar a la puerta del copiloto se detuvo un momento. Finalmente, resignada, se fue al asiento trasero.
Desde ahí, miró a Estefanía en el asiento delantero con una chispa de enojo en los ojos. Entonces, de repente, señaló el adorno de caricatura colgado y dijo:
—Estefanía, perdón, quité el letrero de madera que tenías y colgué este adorno. Espero que no te moleste. Se ve bonito y a Beni seguro le alegra verlo mientras maneja.
Estefanía no alcanzaba a entender cómo Cristina, sabiendo perfectamente que era “la otra”, tenía el descaro de provocarla una y otra vez.
Si todavía le importara ese matrimonio, si aún quisiera a Benicio, seguro que ya estaría furiosa.
Pero solo sonrió.
—Ah, ¿ese letrero de madera? Creo que Benicio lo trae colgado al cuello. ¿No te diste cuenta?
Lo recordaba claramente: esa mañana lo había visto cuando Benicio la abrazó en casa de la abuelita.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....