Colocó la bolsa de papel sobre la mesa junto a la cama, sin soltar ni una palabra.
Con su llegada, el ambiente en la habitación se volvió pesado, como si de pronto una nube gris la cubriera. Todo el aire parecía más denso y ni Noel supo qué decir. El silencio se apoderó del momento.
Estefanía ni siquiera se dignó a mirar a Benicio. En vez de eso, le sonrió a Noel, rompiendo la incomodidad:
—A ver, Noel, seguimos platicando. ¿Cómo lograste dejar ese mal hábito con el empeine del pie?
—Ah, sí —Noel enseguida empezó a contar sus experiencias aprendiendo a bailar.
Cada anécdota, cada obstáculo que mencionaba, Estefanía lo sentía propio.
—¡No inventes! ¡A mí me pasó igual! —exclamó ella.
—Sí, ese dolor es de los peores, de veras.
—Uff, sí. Yo hasta me ponía a llorar a escondidas porque el profe era súper estricto y me daba miedo. Pero después terminé agradeciéndole, porque solo por eso llegamos a donde estamos.
—Exacto, lo más difícil era controlar el antojo de comida.
...
Noel mencionaba algo y Estefanía le seguía el ritmo, asintiendo.
Ambos habían pasado por la misma escuela de vida: bailar desde niños, soportar el dolor y las lágrimas, pero también saborear la gloria y los aplausos. Eran almas conectadas por la danza.
Benicio no tenía nada que ver con eso.
Todo lo que decían Estefanía y Noel le resultaba ajeno. Incluso algunas palabras técnicas como “doble giro”, “salto con pierna recogida”, “pirueta” o “giro aéreo”, jamás las había escuchado en su vida.
Mientras los dos platicaban, Estefanía terminó dándole golpes a la cama, riendo:
—¡Sí, sí! Cuando tenía que cuidar el peso, de tan hambrienta que andaba, hasta veía la base de la cama y me daban ganas de morderla.
La cara de Benicio se torció cada vez más, pero Estefanía y Noel no paraban. Así que Benicio perdió la paciencia y soltó:
—Sr. Noel, está usted en un hospital. Recuerde que aquí se necesita silencio.
Estefanía se molestó. ¿Pero qué le pasa a este tipo?
—¡Benicio! —le reclamó, ahora más seria—. Estoy platicando tan a gusto que me olvidé de todo.
Benicio le lanzó una mirada aún más sombría.
—Sr. Noel, hay horario para visitas, ¿no es así? La paciente necesita descansar. ¿No cree que ya...
La intención era clara: lo estaba corriendo.
Noel se sintió incómodo de inmediato.
Este marido de Estefanía de plano le caía mal. Si no estuvieran en el hospital, quizá le hubiera respondido con la misma moneda. Pero como Estefanía estaba lastimada y al final seguía siendo su esposo, por consideración a ella, decidió aguantar.
—Estefanía —se levantó—, me voy entonces. Descansa, te veo otro día.
—Perdón, Noel —Estefanía se veía furiosa por la grosería de Benicio.
—No te preocupes. Cuídate y recupérate. Nos vemos en el tour, ya sabes cuándo —Noel le guiñó un ojo; ese “nos vemos luego” solo ellos lo entendían, aludiendo a la gira de la compañía.
Noel se fue y Benicio se giró hacia Estefanía:
Estefanía alzó las cejas, como diciendo: “Si te arde, por algo será”.
—¡Nunca he publicado nada en redes! ¿Por qué te molesto tanto? —Benicio perdió el control y hasta se le salió una grosería.
Estefanía solo hizo un gesto de indiferencia. ¿Ah, sí? ¿Y las publicaciones borradas no cuentan?
Él la miró fijamente, de repente se inclinó más y le plantó un beso brusco en la boca.
Estefanía ni se lo esperaba, y menos con la cabeza lastimada.
—¡Benicio! ¿Eres un animal o qué?
Benicio bufó.
—¿Yo soy la basura? ¿Y tú qué? ¿No eres la que ahora anda comiendo porquerías?
—Yo... —Estefanía sintió náuseas de solo escucharlo. El trago de anoche todavía le revolvía el estómago, y con lo que él dijo, casi termina vomitando.
Se inclinó al borde de la cama, a punto de vomitar.
Benicio, de mala gana, arrastró el bote de basura hacia ella de una patada.
—¡Sra. Téllez! ¿Por qué cada vez que te beso te dan ganas de vomitar?
Esta vez Estefanía no vomitó nada, pero ya no se aguantó más. Alzó la cabeza y le respondió:
—¿Después de todos estos años de casados, no eras tú el que se encerraba a pensar en tu querida Cris? ¿Ahora no puedo ni vomitar?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....