Elvira tenía heridas en las manos y los pies. Se había torcido el tobillo, el cual estaba tan hinchado como un pan y no podía ni ponerse de pie. Además, al apoyarse en el suelo con el brazo al caer, se lo fracturó. Por eso no podía ni sostener el celular con firmeza.
Estefanía, por su parte, sufrió un golpe en la cabeza y tuvieron que ponerle puntos. Aparte de eso, no tenía lesiones graves, aunque sentía la cabeza mareada, lo cual no solo era por el alcohol que había tomado, sino seguramente también por la sangre que perdió.
Estefanía estaba preocupada: después de que le pusieran los puntos, ¿sería seguro subirse a un avión para un vuelo largo?
El médico no le dio una respuesta concreta, solo le preguntó a qué hora salía el vuelo y, al ver que aún faltaban varios días y que la herida no era tan grande, le dijo que habría que esperar a ver cómo sanaba.
Estefanía y Elvira terminaron en cuartos distintos dentro del hospital. Nadie las estaba cuidando. Cuando la enfermera preguntó por sus familiares, Estefanía, sin dudarlo ni un segundo, le pidió por favor que contratara a dos cuidadoras para ellas.
A pesar de que Estefanía tenía un mareo fuerte, seguía organizando todo con calma, sin perder la cabeza. Una vez que dejó todo en orden, ya no pudo más y cayó en un sueño profundo, como si su propio cuerpo le exigiera rendirse.
Durmió tanto, tan profundamente, que ni el ir y venir de enfermeras y doctores la despertó. Normalmente, con tanto movimiento y ruido, jamás habría conciliado el sueño, pero esta vez, simplemente, no escuchaba nada.
En el cuarto de al lado, Elvira no dejaba de angustiarse por ella. Una y otra vez le pedía a la cuidadora que fuera a ver cómo seguía Estefanía. La respuesta siempre era la misma: sigue dormida.
Eso tenía a Elvira al borde de los nervios, pero el médico le dijo que no había de qué preocuparse, que estaba bien.
Sin embargo, Elvira no podía dejar de pensar: ¿cómo que está bien si duerme tanto? Y lo que más la molestaba era otra cosa: ¡las dos hospitalizadas y su esposo ni una llamada! Que Estefanía estuviera sumida en un sueño tan profundo se entendía, pero su propio celular tampoco había sonado ni una sola vez. ¡Si hasta la noche anterior ella misma había llamado a su esposo! Si ella llamaba, seguro era por algo importante, ¿cómo era posible que él ni siquiera devolviera la llamada?
Benicio sí terminó llamando, pero fue hasta la tarde del día siguiente.
En ese momento, Estefanía apenas estaba despertando. No había probado bocado ni en el desayuno ni en el almuerzo. Entre sueños, escuchó el celular sonar desde el cajón, y ese ruido fue lo que la sacó de su letargo.
Le pidió a la cuidadora que le pasara el celular. En la pantalla apareció el nombre: Benicio.
Dudó un instante, pero al final contestó. Del otro lado, la voz de Benicio se escuchó insegura.
—¿Estefanía?
Ella esperó, en silencio.
—Eso... Anoche tomé demasiado y me quedé a dormir en el hotel.
Al escuchar eso, a Estefanía le quedó claro: él no había regresado a casa la noche anterior y, seguramente, tampoco lo haría ese día. Por eso le llamó, porque no estaba de viaje de trabajo, y era raro que pasara dos noches seguidas sin volver a casa.
—Ya veo —contestó ella con voz apagada. No tenía fuerzas para lidiar con él—. Entonces cuelgo, tengo hambre.
Después de dormir casi un día entero, el hambre la devoraba, y el malestar en el estómago por la bebida de la noche anterior no ayudaba.
—De acuerdo —la voz de Benicio del otro lado sonó insólitamente suave—. Cuando regrese a casa, te llevo algo rico para comer, ¿qué se te antoja?
—Lo que sea —pensó que, total, ni se iban a ver. ¿Para qué prometía llevarle comida si ni siquiera la encontraría?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....