—Haz lo que quieras, no tienes que aceptar si no quieres —dijo ella, que ya se había puesto de pie, pero volvió a sentarse.
¿A qué se refería con que ella no quería tener hijos con él? En esos cinco años de matrimonio, cuántas veces había tenido que tragarse el orgullo para pedirle que tuvieran un bebé, y él siempre la rechazaba con ese tono cortante. Ahora que Cristina no podía tener hijos, ¿venía a buscarla a ella?
—Acepto —dijo él, tomando el portafolio—. Por supuesto que acepto, vamos, señora Téllez.
Estefanía, después de guardar sus cosas, salió con él. Incluso llevó un cambio de ropa; temía que después de la terapia de rehabilitación por la tarde no le diera tiempo de regresar a cambiarse y, con el sudor encima, no era buena idea ver a Jerónimo.
—¿Tienes una cita con Jerónimo en la noche? —preguntó Benicio al verla con la ropa extra.
—Ajá.
—¿Es que todavía tienes terapia en la tarde?
—Ajá.
Benicio arrugó la frente.
—¿De verdad piensas seguir? Es muy pesado, ¿puedes aguantar?
—Ajá.
Benicio la miró, entre molesto y divertido.
—¿Ahora sí que tus respuestas valen oro, no? Un millón por cada “sí” que me contestas. Mira, te transfiero otro millón, ¿puedes decirme al menos un par de palabras?
—Puedo —y Estefanía levantó dos dedos, señalando que ahí estaban sus “varias palabras”.
A Benicio le dio risa de verdad. Agarró el celular y le transfirió un millón de pesos.
—Acuérdate, la próxima vez que vuelvas con tus monosílabos, te cobro por incumplimiento.
—Bueno...
Benicio la miró, esperando.
—Ya —añadió ella, encogiéndose de hombros.
El semblante de Benicio cambió tanto que parecía que alguien le había vaciado un balde de pintura en la cara.
—¡Vámonos! —dijo, echándose el portafolio al hombro y saliendo primero.
¿Ya se había enojado? Qué delicado.
Estefanía lo siguió hasta el elevador, bajaron juntos al estacionamiento subterráneo, donde estaba el carro de Benicio.
Como antes, subieron uno después del otro. Al sentarse en el asiento del copiloto, Estefanía notó algo diferente en el carro de Benicio: un adorno colgando.
Había un llavero de caricatura en el retrovisor, con la leyenda “buen viaje”.
Benicio se percató de su mirada y, tras toser un par de veces, explicó:
—Eso lo puso Cris, dice que es para que me vaya bien cuando ando en carretera.
Estefanía asintió.
Benicio no arrancó enseguida. Observó a Estefanía, asegurándose de que no estuviera molesta, y luego preguntó:
—¿Ya nos vamos?
—Ajá, ajá.
Benicio se quedó perplejo. ¿Ajá, ajá? ¿Qué se supone que significaba?
Estefanía volvió a levantar dos dedos: varias palabras.
—Te llevo al consultorio —ofreció Benicio.
Estefanía no puso objeción.
Él la acompañó hasta la sala de espera del consultorio y preguntó:
—¿Quieres que mande al chofer por ti después de la terapia?
Ella negó con la cabeza.
—No hace falta, quedé de verme con Jerónimo, de aquí me voy directo.
—Está bien. Entonces me voy.
En ese momento, el celular de Benicio sonó. Contestó la llamada mientras se alejaba, pero olvidó el portafolio, que quedó en la silla junto a Estefanía.
Al verlo salir, Estefanía agarró el portafolio y fue tras él.
El abogado era quien lo llamaba.
—Sr. Benicio, ¿seguro que no está jugando con su esposa? ¿No estaré siendo parte de un show?
—Sí y no. Si ella quiere jugar, la acompaño —respondió mientras caminaba.
—Mire que ese contrato, aunque parece un chiste, podría traerle problemas—le advirtió el abogado—. No venga luego a reclamarme.
Benicio soltó una carcajada.
—¿Cómo crees? Yo mismo firmé.
—Pero, mire, esto podría terminar en un pleito por el dinero...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Baile de Despedida del Cisne Cojo
No me gustó el final nada de nada. Al principio odie a Benicio luego pensé que tendrían una oportunidad y al final todo queda inconcluso y sin chiste 😢...
Apenas voy en el capítulo 263 y ya no soporto más a la pegga hipócrita manipuladora, teatrera e interesada de Cristina y al pusilánime id¡0ta del Benicio, me hierve la sangre jajaja esta novela me está provocando demasiado estrés y elevando mis niveles de cortisol jajaja...
Terminé de leerla eh visto los comentarios de varias plataformas y dicen que es muy malo el final...la verdad creo que no entienden la historia fue hermosa te mostraron dos personas y sus crecimientos te muestran que todas las decisiones que tomes tienen sus consecuencias que no siempre son finales felices llenos de redención sino que si te equivocas aveces ya no hay forma de resolverlo y la marca queda ahí para siempre por mucho que te arrepientas...ame a fani por su fuerza y decisión odie y ame a benicio por sus malas decisiones y intentar redimirse fue hermoso felicidades...si len esto no importa donde me encuentre yo seré feliz 🫶❤️...
Listo ya la acabé, para ser sincera, me gustó, aunque sentía que se repetía algunas cosas pero al final me gustó, no es el final que quería pero bueno. Andrés o benicio merecía redención y otra oportunidad, lástima, no merecías ese final. Se la paso pidiendo disculpas siempre, me dejó un mal sabor de bocas, me sentí mal por el, al final murió solo 😭...
Por qué le hacen esto a mi pobre corazóncito? Benicio merecía redención, hubiera quedado bien que lo que ella iba viviendo diferente cambiaba el futuro y todos quedaban felices y juntos 😥...
Fue un final poco agradable siento que paso tantos capítulos divagando para que el protagonista terminará así, podría haber sido más simple.......
Perdí mi tiempo en esta lectura, comenzó bien y luego se volvió un BUCLE incoherente y pesado. Háganse un favor y no la lean...
Empezó bien y terminó pésimo, me apena mucho porque Benicio murió solo...
Asco de final... de romantica no tiene nada... pero que se puede esperar, la obra original es China y se caracterizan por ser tragicos...
Como toda buena novela deja un vacío al terminar de leerla. Beni te odie tanto pero si duda también te quise....