Marisol esperó a que el carro se alejara para finalmente retirar su mirada prolongada, giró sobre sí misma y abrió la puerta del copiloto para sentarse.
Dentro del carro, Alexa, quien había observado cada expresión en el rostro de su madre, apretó los dedos hasta casi clavárselos en la piel.
La ironía de hoy era palpable: su llamada madre biológica había venido a recogerla con un gran gesto de amor, pero solo para ver a esa Donia, lo que dejaba claro que, a sus ojos, su propia hija realmente no significaba nada.
Sin la aureola de estrella que le diera prestigio a la familia Lemus, Alexa ya no tenía valor como la consentida, esa era la llamada familia Lemus.
Marisol jugueteó con sus uñas antes de echar un vistazo al espejo retrovisor, recobrando la compostura sin ofrecer muchas explicaciones, "¿Ya salieron los resultados de tu torneo?"
"Sí." Alexa giró su cabeza hacia la ventana, su voz era tenue, ya había ocultado todas sus emociones.
"¿Y cómo te fue?" preguntó Marisol casualmente.
Si no fuera por conocer la puntuación de Donia, Alexa habría presumido de su buen desempeño con mucha confianza, mencionando su puntaje de 263, pero ahora...
Tras cerrar los ojos un momento, Alexa se contuvo y compartió su resultado.
"¿263 puntos? ¿Y tu posición?" Marisol se arregló el cabello antes de preguntar.
"Quince en la ciudad."
Al escuchar esa puntuación, Marisol no mostró una gran excitación o alegría, tras pausar unos segundos, volvió a preguntar: "¿Y esa Donia? ¿Cuánto sacó?"
Alexa ya esperaba esa pregunta, y con una leve sonrisa sarcástica que no pudo contener, dijo, "No estamos en la misma clase, ¿cómo esperas que sepa su puntaje?"
Marisol frunció el ceño, "Pero esos rankings ya deberían estar publicados, ¿cómo es que no sabes?"

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