Por la noche, Donia llegó a casa y de inmediato vio las nuevas cámaras de seguridad instaladas en la puerta principal, así como algunos escáneres infrarrojos en la pared, lo cual le hizo levantar una ceja con rapidez.
Al entrar, se detuvo frente al sistema inteligente instalado en el vestíbulo y tocó la pantalla con el dedo.
Jaime, quien iba adelante, al ver que su hija se detenía frente al panel de control, volvió sobre sus pasos y dijo: “Se me olvidó decirte, esta tarde vinieron dos personas a instalar de nuevo las cámaras.”
“Mmm.” Donia retiró su mano.
“Este sistema de seguridad tiene más funciones que el que había instalado papá, solo que hay algunas cosas que aún no entiendo,” dijo Jaime con un toque de frustración.
Los técnicos solo le habían enseñado las operaciones básicas, y había pasado toda la tarde tratando de entender las múltiples funciones de la aplicación sin éxito.
Al oír esto, Donia levantó las cejas y dijo: “Vamos adentro, te enseñaré.”
“Está bien.”
Jaime asintió y siguió a su hija hacia la sala de estar. Una vez sentado, sacó su celular, abrió la aplicación y le mostró algunas funciones diciendo: “Mira, todo esto, ni me atrevo a tocarlo.”
Donia tomó el móvil y comenzó a explicárselo de manera sencilla.
Veinte minutos después, viendo que su padre todavía no entendía del todo, Donia se masajeó la frente.
Bueno, al llegar había pensado que este sistema era demasiado simple, pero ahora se daba cuenta de que había sobreestimado la capacidad de su padre para entenderlo.
Jaime miró a su hija con cierta timidez y dijo: “¿Soy muy torpe, verdad?”
Viendo el cuidado con que lo decía, Donia suspiró por dentro y respondió con el rostro impasible: “No, es que este software está diseñado de manera muy complicada.”
Al escuchar esto, Jaime inmediatamente contestó: “¡Ves! Yo también decía que el software era muy complicado. Tu madre insiste en que soy un torpe.”
Donia asintió en silencio.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Donia: Falsa Heredera, Múltiples Vidas