Claudia se quedó sorprendida por un momento. "¿Qué sistema?"
"El sistema de vigilancia, el sistema de seguridad", explicó Donia.
"Ah, claro", Claudia asintió casi sin pensar, pero pronto se dio cuenta de lo que decía y añadió: "Ah, ya tenemos instalado un sistema de vigilancia".
Donia tomó la sopa que tenía al lado, dio un sorbo y luego dijo: "No importa, que alguien lo revise de nuevo".
Viendo esto, Claudia ya no rechazó la buena intención de su hija, pensando que, en el peor de los casos, simplemente harían que el técnico hiciera una visita de cortesía.
Después de todo, el equipo de vigilancia de su casa ya era de lo mejor que había en el mercado.
Después de comer, Donia subió al piso de arriba, seguida poco después por un Matías visiblemente distraído.
Justo cuando Donia se sentaba frente a su escritorio, alguien tocó a la puerta. Ella levantó una ceja, se levantó y fue a abrir.
Era Matías, quien la miraba con una expresión compleja en su guapo rostro. Sus labios se movieron. "Yo…"
Donia lo interrumpió con una mirada indiferente: "No tienes que disculparte conmigo, no me lo tomé a pecho".
Al oír esto, Matías sintió como si algo le bloqueara el pecho, y apretó sus manos colgando a los costados.
Preferiría que su hermana lo regañara o le reprochara algo, en vez de esta total indiferencia, porque solo los más extraños entre sí hablarían de esta manera.
Su mirada era como un cuchillo afilado, cortando cualquier relación entre ellos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Donia: Falsa Heredera, Múltiples Vidas