—¡No, no, nada de eso! —negué rápidamente y seguí caminando, aunque no pude evitar mirar a Lucas varias veces.
Rogaba que no hubiera sido Leonardo quien conducía el Bentley esa noche.
Pero mis plegarias fueron en vano.
Lucas, notando mi extraña expresión y dudas, preguntó tras una pausa: —¿Has visto a Leonardo últimamente?
Con esa pregunta lo entendí todo.
Ah... solo quería desaparecer y no volver jamás.
—Este... ¿Leonardo te ha comentado algo? —después de mi confusión inicial, decidí ir al grano.
Lucas apretó los labios levemente y por su rostro apuesto y distinguido cruzó una expresión entre coqueta y avergonzada.
—¿Te refieres a cuando discutiste con Antonio y dijiste que te habías acostado conmigo muchas veces?
Tropecé y casi me caigo.
—¡Cuidado! —por suerte Lucas me sujetó a tiempo.
Roja como un tomate y ardiendo de vergüenza, me solté de su mano en cuanto recuperé el equilibrio.
—Señor Montero, lo siento... estaba tan enfadada con Antonio que perdí la cabeza y dije tonterías. No imaginé que tu amigo escucharía justo eso.
Las palabras traen problemas, cuánto me arrepentía.
Lucas mantuvo su sonrisa todo el tiempo, escuchando pacientemente mi explicación completa.
—Ah, así que fue eso, menuda coincidencia —asintió, entendiendo toda la historia.
Luego cambió de tono: —Aunque con una sola flecha derribaste dos pájaros: no solo heriste a Antonio, también mi reputación...
Hizo una pausa, su sonrisa más complicada. —Ay... Leonardo se burla diciendo que me acosté con una chica y no me atrevo a admitirlo, que seguro ella lo niega después, realmente yo...
No terminó la frase, sacudiendo la cabeza entre risa y llanto, como si hubiera perdido toda dignidad, completamente resignado.
Al oírlo, mi cabeza explotó aún más: —Entonces... ¿qué hacemos? ¿Quieres que le explique todo a Leonardo?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...