Mariana daba vueltas en la entrada y corrió hacia nosotros al vernos.
—Esta Daniela es insoportable, sabe ganarse a todos, qué fastidio —Mariana, con su personalidad directa, se quejó inmediatamente.
Sonreí, miré a Lucas y le dije: —Tendrás que acostumbrarte, quizás sea tu futura cuñada.
Apenas terminé de hablar, Lucas volvió a levantar la mano con los nudillos preparados.
Por suerte reaccioné rápido y me cubrí la cabeza: —¡No me pegues, duele mucho!
—¡Entonces no digas tonterías! —gruñó Lucas.
Suspiré —Solo digo la verdad, a los mayores les encantan las personalidades así de agradables.
Y yo, precisamente, no podía ser así.
Como Marta solía decir, que todo en mí estaba bien excepto mi carácter explosivo, no era como Isabel, que sabía ser dulce y complacer a la gente.
La comida fue espléndida.
La cocina del chef Juan era impecable, y todos los platos eran mis favoritos, lo cual me conmovió, pensando que quizás Elena no me rechazaba tanto.
Pero durante la comida, Daniela se lució demasiado, siempre iniciando conversaciones que coincidían con los gustos de Elena, así que era evidente que Elena la prefería.
Lucas se mantuvo al margen, solo concentrado en servirme comida constantemente, hasta que me llené y tuve que detenerlo.
—Ya estoy llena, no me sirvas más, se desperdiciaría —detuve su mano, rechazándolo en voz baja.
—Apenas has comido, un poco más —insistió Lucas.
—No, de verdad estoy llena —alejé mi plato, mirándolo casi suplicante.
Entonces Daniela intervino inesperadamente: —Lucas, a mí también me gusta ese plato —dijo extendiendo su plato y sonriéndole.
Me sorprendí, ¿en serio iba a hacer eso?
Con su origen, ¿qué delicia no habría probado la señorita Pérez?
Lucas tampoco esperaba esta jugada, se quedó paralizado con los palillos sin saber qué hacer.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...