Me crucé una mirada con Lucas, quien apretó mi mano como temiendo que huyera, y nos acercamos al arroyo.
—Abuelo, he traído a mi novia a conocerte —dijo Lucas en voz baja, con tono cálido y sonriente.
Jorge se incorporó al oírnos, apartando la vista de su libro hacia nosotros.
Aunque tenía el pelo blanco, se le veía con buena salud. Su mirada transmitía una autoridad y dignidad forjadas por los años que inspiraban respeto inmediato.
—Buenos días, abuelo. Soy María.
Jorge sonrió: —María, por fin nos conocemos en persona.
Me apresuré a responder con humildad: —Me halaga, señor.
—No seas modesta. Hace más de diez años, cuando estaba al mando de las tropas en Villa Esperanza, ya había oído hablar de ti... Tan joven, y siendo una niña, demostraste valentía y astucia, salvando a Lucas dos veces. Él nunca lo ha olvidado.
Mientras recordaba el pasado, Jorge apartó la manta de sus piernas.
Lucas entendió de inmediato y se acercó para ayudarlo.
—En aquella época, fui con Lucas a dar las gracias, pero solo vimos a tus familiares, no a ti —continuó Jorge, su rostro severo suavizándose con una sonrisa— Me dijeron que estabas asustada, escondida en tu habitación.
Me sorprendió que a su edad conservara una memoria tan clara.
Asentí varias veces: —Tiene muy buena memoria. Es cierto, vi por la rendija de la puerta a varios hombres con uniforme militar y me asusté. No me atreví a salir, aunque mi abuela me dijo que usted era muy amable y que había traído muchos regalos.
El anciano volvió a sonreír e hizo un gesto con la mano: —Vamos, entremos a charlar.
Lucas seguía ayudando al anciano, pero se giró para sonreírme como diciendo: "¿Ves? Te dije que el abuelo era accesible y que le caerías bien".
En ese momento pensé lo mismo y me sentí más tranquila.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...