Los ojos de doña Elena brillaron al recibir el chal, asintiendo repetidamente: —Me encanta, este índigo es elegante y distinguido, y el bordado es sobrio.
Se levantó y se lo puso inmediatamente, dando dos vueltas frente a mí: —¿Qué tal?
—Precioso, usted tiene tanta clase que todo le sienta bien.
—¡Ah, qué halagadora! Tienes buen ojo y gusto. El vestido tradicional que le hiciste a Mariana le quedaba espectacular —doña Elena no paraba de alabarme, cada palabra me hacía florecer de alegría.
—Gracias, eres muy considerada —doña Elena siguió con el chal puesto, sin querer quitárselo, y se sentó para charlar.
—Es un pequeño detalle, me alegro de que le guste.
Mientras conversábamos, Lucas bajó con el traje negro.
Doña Elena se volvió y se levantó apresuradamente: —¡Magnífico! Superas incluso el porte de tu padre de joven. ¡Qué apuesto y distinguido!
Mientras elogiaba a su hijo, me miró: —¡María, también eres extraordinaria con la ropa de hombre! Deberías hacerle unos trajes al padre de Lucas.
Me puse nerviosa al oírlo: —Señora, el porte de Fausto...
Doña Elena hizo un gesto con la mano: —Es solo un viejo cascarrabias, no te preocupes por su porte, hazle los trajes tranquila.
Solo pude aceptar: —Bien, cuando pueda le tomaré las medidas a Fausto.
Lucas se probó ambos trajes y doña Elena no paraba de elogiarlos.
Yo me mostraba modesta, pero por dentro estaba cautivada.
Cualquiera con ojos quedaría impresionado al ver así a Lucas.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...