—Ay, yo no puedo beber, ¡pero ustedes dos sí pueden! —dijo Mariana sonriendo.
—¿Cómo va a ser eso? La diversión está en beber las tres juntas —insistí de buen humor—. Puedes tomar un poquito, no pasa nada.
—No, a menos que hables con Lucas y te dé permiso —Mariana hizo un mohín, pasándome la pelota.
Me quedé perpleja: —¿Que yo hable con Lucas? No sé si sea apropiado, ¿por qué no lo llamas tú misma?
—No, si yo se lo pido seguro que no me deja —Mariana me empujó suavemente el brazo, suplicando—. María, yo también quiero beber un poco, ¿puedes pedirle permiso a Lucas por mí?
—Esto... —dudé incómoda.
Pero Sofía se unió a la petición: —Llámalo y dile al señor Montero que estamos cenando en La Esencia, no pasa nada. Cuando terminemos, mandaré a alguien para que lleve a Mariana a casa, garantizando su seguridad.
Las miré a ambas con preocupación.
Pero Mariana ya había sacado su teléfono, marcado el número de Lucas y puesto el altavoz, dejándolo frente a mí.
Antes de que pudiera negarme, la voz elegante y suave de Lucas salió del teléfono: —Hermanita, ¿qué pasa?
Mariana me hizo señas para que hablara.
Sin poder evitarlo, me armé de valor: —Em... soy yo, estoy aquí con Mariana.
Lucas reconoció mi voz y su tono se suavizó con una sonrisa: —María, sé que Mariana está cenando contigo y la señorita Jiménez esta noche.
—Sí, estamos en La Esencia, Sofía nos invita. Ha preparado especialmente un Lafite de colección y pensábamos tomar unas copas para celebrar... pero, eh... Mariana dice que eres estricto y no le permites beber fuera, así que...
Mi voz fue perdiendo confianza mientras miraba de reojo a las otras dos, y tras dudar un momento pregunté: —¿Podríamos hacer una excepción esta noche? ¿Dejar que Mariana beba un poco con nosotras?
Mariana miraba fijamente el teléfono, temiendo un rechazo.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...