Al fin pude respirar un poco cuando encontré al gerente profesional adecuado para hacerse cargo por completo de mi empresa de moda.
Pero antes de poder relajarme, nuevos problemas tocaron a mi puerta.
Temprano en la mañana, mientras trabajaba en mi taller privado del último piso, Rosa vino a informarme: ―María, la señora Tang está aquí otra vez, insiste en verte.
Salí de detrás del maniquí, presintiendo problemas: ―¿Mi madrastra?
―Sí, y no parece venir con buenas intenciones. El director Núñez la está atendiendo, le dijo que no estabas hoy en la empresa, pero se niega a irse. ¿Qué hacemos? ¿Llamamos a seguridad o bajas a verla?
El "director Núñez" del que hablaba Rosa era Mauro Núñez, el gerente profesional que acababa de contratar, un veterano de la industria de la moda con años de experiencia internacional.
Podía imaginar por qué Carmen venía a buscarme. Después de pensarlo un momento, suspiré: ―Hazlo así... cítala en la cafetería de abajo, dile que estoy volviendo de fuera y que me espere.
―Bien, me encargo ahora mismo.
Rosa se fue y seguí trabajando, pero mi mente divagaba sobre cómo manejar la situación.
Después de que Mariano pagara los impuestos atrasados y las multas, Ocean Trading superó la crisis y podía seguir generando ingresos.
Pero su nueva empresa, Riverland Trading, la había vendido.
Y ya no tenía acciones en Ocean Trading, así que las ganancias futuras no le concernían.
En otras palabras, el plan de Mariano de escaparse como una cigarra dorada había fracasado completamente.
No solo falló en su intento de inculparme, sino que él mismo cayó en la trampa, quedándose sin nada y lleno de deudas.
Y eso no era todo, sin querer me había hecho un favor.
Ahora yo era la mayor accionista de Ocean Trading, y sin participar en la gestión, recibía dividendos anuales.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...