—Lo denuncié, mi propio padre irá a prisión —dije despreocupadamente mientras me sentaba en el auto, conectaba el teléfono al manos libres y me abrochaba el cinturón—. Vine a contarle a mi madre para que se alegre donde esté.
Lucas también rió:
—Actuaste muy rápido.
—Por supuesto —respondí con orgullo—. Si no, me habrían hecho cargar con sus culpas. Perder dinero es lo de menos, podría haber terminado en prisión.
—Eficiente y decidida. Me has impresionado otra vez.
—Gracias por el cumplido, señor Lucas —arranqué el auto y fui al grano—. ¿Por qué me llamaste?
—Nada en particular, quería saber si tu brazo ya sanó.
Con su pregunta, recordé que aún tenía la herida en el brazo derecho. Con tanto ajetreo lo había olvidado.
Levanté la manga para mirar:
—Está bien, ya ni siquiera duele. Gracias por preocuparte.
—No hay de qué.
Después de eso, no supe qué decir. El silencio creó un momento incómodo y ambiguo.
—Ejem... —me aclaré la garganta, pero antes de que pudiera hablar, él dijo:
—Estás conduciendo, ¿no? Mejor te dejo, ten cuidado.
Sabía que iba a colgar y de repente no quería que terminara la llamada:
—¡Ah, espera!
—¿Qué pasa?
—¿Estás... ocupado? Si tienes tiempo, ¿te gustaría almorzar? Te lo prometí antes, para agradecerte por toda tu ayuda.
Dije todo de un tirón, con el corazón acelerado, conteniendo la respiración mientras esperaba su respuesta.
Hubo dos segundos de silencio y, pensando que quizás ya tenía planes, me apresuré:
—Si no puedes, será en otra ocasión, no quiero interrumpir...
Algo avergonzada, murmuré:
—El mismo de la última vez.
—¿El de la última vez? —Sofía hizo una pausa y de repente comprendió—. ¿Lucas?
—Sí.
—Dios mío... ¿Qué hay entre ustedes? María, ¿estás saliendo con alguien y no me lo has dicho?
—Ay... no hay nada, ya te dije el otro día, lo salvé cuando éramos pequeños y ahora somos amigos.
—¡Ja! ¡A otro perro con ese hueso!
—Estoy conduciendo, tengo que colgar. Reserva el privado.
Colgué y sin darme cuenta aceleré, ansiosa por llegar al restaurante.
Hace un momento le decía a mamá que sabía que no estaba a su altura, y ahora ya lo había olvidado por completo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: De novia abandonada a amada del magnate
Me gusto mucho muy bonita historia...
no se puede leer este capitulo...