Capítulo 93
Camila, por supuesto, lo tenía claro.
Si Alejandro hubiera querido darle acciones, ya lo habría hecho desde hace mucho.
Llevaba tiempo pidiéndole a alguien que estuviera pendiente de los movimientos del Grupo Jiménez, y justo hoy le llegó la noticia de que Julián había pasado por la empresa y Laura renunció enseguida.
Ese diez por ciento de acciones, seguramente erа idea de Julián.
Muy pronto, el celular de Camila volvió a sonar.
Ella entornó la mirada, pensó un instante y buscó una sala pequeña, vacía y tranquila para contestar.
Había ignorado a Alejandro por un buen rato, y ya tocaba dejarse ver un poco.
Alejandro habló apenas la escuchó respirar:
—Camila, gracias al cielo... por fin me contestaste.
Se le oía alterado, sin atreverse a mostrar ni una pizca de mal genio.
—¿Qué quieres? —su voz sonó fría, como si no supiera nada.
Alejandro se contuvo. No podía darse el lujo de molestarse.
—¿Viste lo que te envié? Puedo transferirte la mitad de las acciones que tengo. Por favor, ya no sigamos así. Quiero que hagamos las paces. Te extraño, ¿si?
Camila frunció el ceño mientras lo escuchaba у luego sonrió con sutileza.
—Tantos días para aceptar mi condición y apenas me ofreces un diez por ciento. Recuerdo que pedí la mitad. Parece que lo sigues haciendo a disgusto.
—No es así. De verdad estoy haciendo todo lo que puedo. Camila, no me pongas contra la pared. ¿En serio puedes verme sufrir así? Solo tengo el veinte por ciento. El cincuenta lo tiene mi papá y el treinta restante está en manos de los socios.
Si siguen así, olvídate de la bolsa. Lo que han construido en estos dos años puede venirse abajo.
Camila no cedió ni un paso. Su voz seguía siendo tan suave como siempre, pero cada palabra tenía un peso que jamás había mostrado.
Alejandro sintió algo casi extraño en ella.
Habían pasado apenas dos semanas separados y Camila parecía otra persona.
—Dime la verdad. ¿Tienes a otro?
Justo cuando ella estaba por colgar, la voz de Alejandro subió de golpe.
—¿Qué?
—Ese hombre que contestó tu celular aquella mañana. ¿Quién era? Yo siempre confié en ti. Sé que la empresa está en un momento crítico, pero aun así te dejé ausentarte. Entendí que estabas estresada, que estabas molesta por cosas de casa. Te he tenido tanta paciencia. ¿Olvidas toda la presión que soporté por ti? Y Maty, ¿ya olvidaste lo que dejé atrás para estar contigo? Renuncié a mi propio hijo y adopté por ti. Y ahora, ¿me traicionas así? ¿Traicionas a la empresa por un poco de dinero?

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