Entrar Via

Cuando el Anillo Cayó al Polvo romance Capítulo 928

Pero Dafne no estuvo de acuerdo, murmurando en voz baja:

—Ni siquiera sabemos de quién es ese bebé...

Fabián se detuvo en seco, sus ojos oscuros se clavaron en Dafne con una intensidad que la hizo encogerse.

—Dafne, ¿quién te enseñó a hablar así?

Dafne no alcanzó a explicar; al encontrarse con los ojos de Fabián, sintió un miedo inexplicable que le apretó el pecho.

—Pero yo...

Apenas iba a decir algo, Fabián la interrumpió sin contemplaciones.

—¿Qué de ti? —Fabián se acercó poco a poco, haciendo sentir su presencia—. ¿De verdad crees que a tu edad está bien hablar así? ¿Quién te enseñó esas cosas?

—Nadie me enseñó.

Dafne intentó esconderse detrás de Renata, pero Renata ni se inmutó. Dio un paso al costado, dejando a Dafne completamente descubierta, parada cara a cara con Fabián.

Renata solo miraba desde un lado, claramente disfrutando el espectáculo. Pensó que, si su propio hijo siempre la trataba con dureza, ya era hora de que esa niña también supiera lo que se sentía. No podía ser la única que aguantara esas cosas.

Al pensar eso, la diversión en el rostro de Renata se hizo más evidente.

Frente a la figura imponente de Fabián, Dafne parecía todavía más pequeña y vulnerable; daba lástima verla tan indefensa.

Fabián soltó una risa sarcástica y, con voz cortante, dejó caer las palabras:

—Seguro fue Joana quien te llenó la cabeza con eso, ¿verdad? Lo sabía, esa mujer no me supera. Si no, ¿por qué te enseñaría a decir esas cosas, mostrando tanto desprecio por Tatiana?

—No es cierto, mi mamá no...

Dafne, con los ojos llenos de lágrimas, agitó las manos tratando de defender a Joana.

Pero Fabián la interrumpió de nuevo, su grito retumbó en el ambiente:

—Oye, ¿no te da vergüenza andar de chismoso a tus años? ¿Crees que está bien?

No soportaba que hablaran mal de Joana, y menos si era el exmarido patán ese. ¿Con qué cara?

Fabián frunció el ceño, con una expresión de fastidio que lo hacía ver todavía más inaccesible.

—¿Y tú quién eres?

Su tono sonaba tan seco como una puerta cerrándose en la cara. A esas alturas, ¿cualquier desconocido podía venir a hacerse el valiente frente a él? Era el presidente de Grupo Rivas, ¿y ahora cualquiera podía señalarlo como si nada?

—No importa quién soy. Lo que sí importa es que te oí hablando mal de otra persona a sus espaldas. Si veo una injusticia, ¿por qué no habría de meterme?

Sabrina hizo un ademán con la mano, la rebeldía pintada en cada línea de su rostro. En ese instante, sintió que hasta el diablo se le metió al cuerpo.

—¿A poco quieres problemas?

La voz de Fabián se tornó aún más cortante; en sus ojos brillaba una amenaza apenas contenida.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando el Anillo Cayó al Polvo