—Joana, ¿volviste?
—Joana, todavía estoy algo nerviosa por el juicio de mañana.
—Jefa, ¿deberíamos repasar bien el plan ahora?
Al escuchar esas voces, las emociones de Joana se mezclaron de forma extraña.
No esperaba que el entusiasmo de todos fuera tan alto.
Joana hizo un gesto de pausa y el volumen del grupo bajó un poco.
—Tranquilos todos un momento. —Joana se aclaró la garganta—. ¿No lo dije ya en la tarde? En este asunto, nosotros somos las víctimas, así que tenemos que mantener la calma. Lo más importante es tener la mente estable y proteger bien las pruebas.
Al escuchar estas palabras, todos se miraron entre sí.
Todos sintieron que Joana tenía razón.
Isidora se rascó la cabeza y dijo con timidez: —Joana, es que como es la primera vez que pasamos por algo así, es inevitable que no entendamos bien el proceso.
—No pasa nada, yo tampoco soy experta —dijo Joana con gentileza para calmarlos—. Todos estamos progresando juntos, así que tienen menos razones para tener miedo.
Las palabras de Joana eran firmes y llenas de fuerza.
Hicieron que todos se sintieran muy reconfortados al escucharlas.
Joana volvió a hablar: —Es la primera vez para ustedes y también para mí. Así que nos apoyamos mutuamente y avanzamos juntos. Es gracias a su respaldo que he llegado hasta donde estoy hoy.
El discurso de Joana fue impecable.
Porque ella sabía que el camino que todos habían recorrido no había sido fácil.
Por eso, para lograr los éxitos de hoy, el mérito era de todos.
Al escuchar lo que dijo Joana, todos se conmovieron.
Aunque siempre supieron que Joana era una excelente persona, escucharlo directamente de su boca en un momento así les dio una sensación totalmente diferente.

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