—¿Cómo estuvo tu día de ayer? ¿tu hermana se ha ido temprano? —Dorian toma un poco de café mientras que lee las noticias.
—Se ha ido por la noche, no quiso irse temprano.
—Entiendo.
Catrina remueve el desayuno en su plato mientras piensa y trata de tomar una decisión sobre preguntarle a Dorian sobre la boda. Alza la mirada y lo ve metido en las noticias, la joven muerde sus labios ante la duda.
Pero si ya había tomado la decisión de no tocar más ese tema, ¿Por qué lo estaba pensando ahora? ¿acaso tenía que ver que hiciera el amor con Dorian la noche anterior? No podía dejarse llevar por ese tipo de emociones.
Niega internamente.
Dorian no toco más el tema después de sus últimas conversaciones, ¿Por qué lo tocaría ella? además, eso sería como presionarlo y no deseaba que se casara con ella por presión.
El Ceo lee detenidamente la noticia, pero algo le dice que alce la mirada y al hacerlo nota la expresión preocupada o confundida de su mujer, frunce el ceño y se pregunta en que puede estar pensando.
Baja los papeles que tiene en la mano para ver mejor a Catrina.
—¿Qué pasa? —hablar fue como asustarla, ella pega un respingo al mismo tiempo que alza la mirada para verlo —. ¿sucede algo?
Catrina parpadea al darse cuenta de que Dorian la pilla pensativa, parpadea varias veces al mismo tiempo que traga saliva, ¿ese era el momento indicado para conversar? ¿o era mejor dejar las cosas así?
—¡Catrina! —espera paciente una respuesta.
—No, no pasa nada, ¿Por qué? —él frunce el ceño aún más.
—¿Nada? ¿segura?
—¡Nada!
Dorian no menciona una palabra, se le queda mirándola como esperando que fuese ella misma que dijera algo, pero no lo hace.
—¿hay algo que te preocupa? ¿te incomoda algo? ¿necesitas algo?
Era el momento indicado, era el momento justo, tenía que aprovechar, solo le faltaba una sola cosa, valor…
—No, estoy bien amor.
—¿Segura bebé?
—Si.
No tenía el coraje de enfrentar a Dorian con lo de la boda, pero si lo pensaba bien, como anoche se dijo, no necesitaba de ese papel para saber que Dorian y ella se amaban.
—No te preocupes.
—Está bien —musita colocándose en pie al mismo tiempo —. Ya debo irme a la oficina, anoche deje mucho trabajo pendiente.
—Claro.
—¿Vas a estar bien? —insiste mirándola seriamente.
—Quizás visite a Elisa.
Dorian asiente, se acerca a ella planta un beso en sus labios y seguido de eso abandona la casa.
Catrina suelta el aliento contenido, estuvo a punto de crear más tensión entre ella y Dorian, más de la que ya existía. Aunque se la llevaran bien en la cama, no garantizaba que en tema de conversación y relación de pareja fueran un diez.
Dorian no eran muy conversador que digamos, ya se había acostumbrado a su forma de ser, sin embargo, eso ocurría cuando no estaban viviendo juntos. Pero ahora la historia era otra.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Clímax de oficina