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Clímax de oficina romance Capítulo 38

Luna no sabía lo muy atractivo que era ese hombre, había escuchado rumores de pasillo sobre él, pero no lo había creído hasta verlo en persona. Y la realidad es que si era todo lo que se decía de él.

Un hombre fascinante.

—Muchas gracias por la puntualidad de su llegada.

—No juego con los negocios.

—Eso habla bien de usted.

—Por favor, llámame Luna. No me gustaría que nos tratarnos de usted, si vamos hacer negocios será mejor que comencemos a tutearnos, ¿no lo crees?

Dorian se queda callado un momento al ver la veracidad de esa mujer, era directa y eso era un punto bueno a su favor ya que él no le gustaba hacer tratos con cualquier persona o compañía.

Afina un poco la mirada mientras que la observa.

—Bien, me parece bien que te vayas al grano.

—Por supuesto, por eso estoy aquí personalmente. No quise enviar a nadie más, me gusta hacer mis propios negocios.

—En ese caso podemos comenzar.

—¡Claro! A lo que vinimos.

Después de una larga conversación, Dorian y Luna estrechan sus manos mientras que se sostienen la mirada.

—Sera muy grato hacer negocios contigo, Dorian.

—El sentimiento es mutuo.

—Me quedare en la ciudad un tiempo, mientras que finiquitamos los detalles.

—Eso me parece bien, siempre hará falta tu presencia para las juntas.

—De acuerdo, en ese caso —ella le muestra una tarjeta —. Estaré hospedada en este hotel, allí he anexado mi número personal.

Dorian observa la tarjeta, luego alza la mirada y sonríe.

—Entonces…

—Se nos ha hecho algo tarde, ¿Qué te parece si almorzamos juntos? Para celebrar los futuros negocios.

Luna le sonríe a Dorian de manera profesional, lo que menos deseaba era mostrarse interesada de manera personal en él, aunque esto estuviera comenzando a sentirlo.

—Claro, porque no, me parece una buena idea.

—En ese caso, yo dejare que tú me guíes por esta hermosa ciudad.

Dorian y Luna abandonan la empresa juntos mientras conversaban, ambos fueron observados por los empleados quienes ya estaban al tanto de que su jefe, aunque no estuviera casado, mantenía una relación con Catrina.

[…]

Por la noche, Catrina despide a su hermana y a su sobrina en la entrada de la casa. Sonríe al ver el coche de Elisa alejarse. Pero una vez que ya no lo ve, su sonrisa de apaga, tuvo un día maravilloso con su hermana, pero por dentro se sentía desganada.

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