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Clímax de oficina romance Capítulo 35

Al día siguiente, Eliza preparaba un poco de café. Miraba la puerta del cuarto de su hermana y se preguntaba porque no se había levantado. Por lo general Catrina lo hacía muy temprano, se preguntó si estaba enferma o algo.

De la dos era la primera en estar en la cocina o cargando a su sobrina, la verdad es que se estaba comenzó a preocupar por ella.

[…]

—Dorian, espera… debo levantarme para… —pero sus palabras fueron calladas debido a que ese rubio pervertido comenzó a lamer su coño.

Pasaba su lengua por lo todo lo ancho del mismo, comenzaba desde su culo hasta coronar su clítoris. Ella estaba enloqueciendo con aquella chupada, él sabía muy bien como volverla loca.

Dorian sujeta los muslos de Catrina abriéndole más las piernas, ejerce presión su piel afincado las palmas de las manos sobre sus piernas. Ella estaba abierta de par en par, su coño era como una rosa cuando recién abre sus pétalos.

Sus labios inferiores y superiores se encontraban muy hinchados de tanto que se los estaba chupando, mordiendo y jalando. Con su lengua hacia círculos en el agujero palpitante de su vagina y en muchas ocasiones introducida la punta en su cavidad vaginal.

Penetraba su coño con su lengua al mismo tiempo que se aferraba a sus muslos dejando sus dedos marcados en la piel. Luego empezó a succionarle en el centro de hueco, aquellas succiones provocaban sonidos morbosos y húmedos.

Y mientras que él le comía el coño, la castaña cubría sus gemidos con la almohada. Su cuerpo estaba tan tenso, pero a la vez meneaba sus caderas yendo en la misma dirección de su lengua.

Hasta que él probó su fluido dulce y empalagoso, pero delicioso. Se inclinó un poco hacia adelante y empezó a lamer su vagina con intensidad hasta no dejar ni una sola gota de su semen.

Pasa la lengua en todo lo ancho de su ano y coño deleitándose con el sabor de su piel, cuando estuvo satisfecho se separa de ella y rápidamente llega a sus labios para besarla y hacerse saborear su propia esencia.

—¿Eso te ha gustado?

—Fue fantástico —responde sonriente.

En ese entonces, ella hace que el rubio se gire quedando ella sobre él. Catrina lo mira con ojos de gata en celo y empieza el descenso hasta llega a la polla del CEO, Dorian lleva las manos detrás de su cabeza mientras no le quita la mirada a la castaña.

Ella hace a un lado su cabello y se inclina hacia su polla, sus tetas rosaban sus piernas lo que lo encendía aún más. Catrina tomó la base su pene con fuerza y empezó a masturbarlo lentamente, de abajo hacia arriba.

Levanta la mirada y lo mira sonriente, sus ojos brillaban más de la cuenta y eso le gustaba al rubio. Luego la ve morder la parte inferior de su boca lo que lo lleva a la locura, él relame sus labios al divisar que ella descendía hasta su polla húmeda.

Saborea con la lengua la cabeza rosada de su pene limpiando cualquier fluido que de esta brotara, luego se mete la polla por completo en la boca hasta que lo pudo sentir en la garganta de la castaña.

Eso provoco que él cerrara los ojos y soltara el aliento, aprieta la mandíbula cuando Catrina comienza a succionarle la polla con fuerza. La tibieza de su boca era exquisita y la manera en que se lo estaba mamando era tan placentera que estaba haciendo un esfuerzo sobre humano para no correrse.

Muerde sus labios al escuchar esos sonidos eróticos producido por la mamada, que lo hace suspirar en voz alta. Más bien fue como un gemido, ella sabía cómo chuparle la polla a un hombre.

—Sigue así nena, que rico chupas mi polla.

Sujeta a la castaña por el cabello y con ello la obliga a bajar un poco más abajo, penetraba su boca hasta el fondo con sus movimientos de cadera. Catrina se tragaba toda su polla sin quejas y con esa lengua suya hacia maravillas.

Envolvía su pene de una forma tan bestial que lo hacía babearse, succionaba la punta de su cabeza con tantas ganas que él daba pequeños respingos. Sus gemidos eran tono bajo, pero le hacía saber a su amante que disfrutaba de la chupada que le estaba dando.

Dorian entre abre los labios al sentir que estaba próximo a correrse, abre un poco más las piernas mientras que Catrina chupaba con más fuerza, hasta que suelta un jadeo ronco al liberar su semen dentro de la boca de Catrina.

—Catrina —gime mientras eyacula en la boca de ella.

Sentía como ella saboreaba su pene con ganas, tragándose cada gota de semen y dejando limpia su polla. Cuando el bajo la vista, la visualizo lamiendo la cabeza rosada de su polla; ella abrió los ojos para verlo.

Luego se sube sobre su cuerpo y termina por besarlo.

—Ya necesito pararme, no me puedo quedar por más tiempo. Mi hermana ya debe estar despierta.

—¿Has pensado como voy a salir de este cuarto?

En ese instante el rostro de ella se contorsiono, se le había pasado eso por alto. Que Dorian amaneciera en el apartamento y en su cuarto daría que hablar. Si bueno, ya eran una pareja, pero le daba vergüenza con su hermana.

—¿Te preocupa que Eliza me vea saliendo de tu cuarto?

—Sospechara que los gritos de anoche se debían a que estábamos cogiendo.

—¿Y eso que? —responde sujetando sus nalgas con fuerza —. Yo no tengo problema por eso.

—Sera mejor que esperes aquí hasta que ella regrese al cuarto con la niña, luego de eso sale, ¿de acuerdo?

Dorian se lo pensó mucho, pero al final accedió.

[…]

—¿Te quedaste dormida? —pregunta Eliza al verla salir del cuarto hecha una mierda —. ¿Acaso peleaste con la cama o algo así?

—Claro que no, no digas tonterías.

—Estas hecha un asco, Catrina.

—No dormí muy bien.

Dorian sonríe mientras se viste, escuchaba claramente la conversación de las hermanas y negaba con las respuestas de Catrina. Ella lo estaba ocultando, como si eso fuera posible. Una vez listo, Dorian abre la puerta del cuarto.

—Pues tienes cara de que no has dormido nad…

Y es cuando Eliza calla sus palabras al ver a su jefe salir del cuarto de su hermana, se estaba poniendo el saco justo en ese instante.

—Buenos días, señorita Hans —saluda con una sonrisa perversa que la hizo tensarse.

—¡Señor Borges! —lo mira boquiabierta.

—Ya debo irme, su hermana le comentara sobre su situación con su esposo.

Dorian gira el rostro de Catrina y planta un beso en sus labios delante de Eliza, la castaña mayor estaba pálida por lo que él había hecho, hizo todo lo que ella le dijo que no hiciera y encima la besa delante de su hermana.

Cuando Dorian se va, Eliza con cara de asombro mira a su hermana.

—¿Qué demonios fue eso?

—Eliza…

—¿Estuvieron cogiendo desde ayer? Esos fueron los gritos que escuche ¿verdad que si? —Eliza asiente con cara de asombro.

[…]

—Bueno, ya es tarde y será mejor que aproveche las horas de sueño de la niña para yo dormir —Eliza se pone en pie luego de que ya habían terminado de cenar —. Que pasen buenas noches.

—Adiós…

En lo que la castaña menor se encerró en su cuarto, Dorian tomó a Catrina del brazo y la hizo sentarse en su regazo. De inmediato le metió las manos por debajo de la blusa para tocar sus tetas y apretarlas.

—¿Qué haces? Mi hermana puede salir en cualquier momento.

—Ella no saldrá, no es tan tonta para hacerlo —le dice al mismo tiempo que cuela las manos por debajo de su sostén—. Hagamos algo divertido.

—Ni creas que lo haremos en la cocina, estás demente.

—Eso me ha dado una idea, nunca lo hemos hecho en la cocina.

—Sera porque siempre me follas en la oficina —responde entre jadeos al sentir como Dorian frota sus pezones.

—Debemos volver hacerlo allá, tienes que ir a verme con esas falditas ricas que usas y por supuesto sin usar pantaletas.

La joven niega mientras echa la cabeza hacia atrás para disfrutar del masaje que le estaban dando, de hecho estaba sumamente excitada que sentía que podía correrse nada más con el toque de Dorian.

—Creo que debemos ir a la habitación —gime.

—No, claro que no, lo vamos hacer aquí mismo.

Dichas aquellas palabras le sube la blusa y se mete una de sus tetas en la boca para chupársela con fuerza. Mientras apretaba su culo consiguiendo frotar su polla contra la pelvis de ella.

—Dorian, vamos para el cuarto por favor.

Pero el CEO solo se separó del pezón para lamerlo como chupaba y luego con los labios lo jalaba hasta que el mismo se templaba.

Le mordía la piel con hambre y se llenaba con morbo a raíz de los gemidos silenciosos de su mujer.

—Te cogeré en la cocina, Catrina.

Sigue comiéndose su seno seguidamente que introduce una mano por dentro de su pantalón, desliza la misma por la nalga hasta coronar el pequeño orificio de su ano. Empieza a frotarlo al mismo tiempo que chupa su teta con fuerza.

—¡Ay, Dorian! No podemos hacerlo aquí —gime.

Para ese momento ella movía sus cadera como loca, el frotaba su culo hasta que empezó a meter un poco su dedo provocándole a ella un respingo.

—Vamos hacerlo, vamos hacerlo ya por favor…—suplica buscando sus labios—. Métemelo, quiero que me metas tu polla ya.

Él sonríe y empieza a liberar su pantalón, ella automáticamente se levanta y baja su pijama con la ropa interior. En cuanto Dorian se saca el pene erecto, ella se sienta a horcajadas sobre él, toma el pene por la base y se lo mete directo en el coño.

—Joder, que rica es tu polla.

Cabalga sobre él toda frenética disfrutando de como entraba y salía su polla todo húmedo y baboso de su coño creando un sonido de pieles fascinantemente morboso.

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