Isaac iba tras Rubén.
En todos los círculos ya era un secreto a voces.
Todos conocían la fama de Isaac: si no hacía nada, era porque no le interesaba. Pero si decidía actuar, lo hacía con toda la fuerza de un rayo, sin dejar oportunidad de escape.
Lo curioso era que Rubén se dedicaba a las energías renovables y drones, negocios que ni de chiste tocaban el giro principal del Grupo Méndez. Además, nunca se había oído de algún roce entre los dos.
—¿Y ahora Rubén qué le hizo a ese jefe?
—Ni idea, ni siquiera juegan en la misma liga, ¿por qué el presidente Méndez se bajaría a su nivel?
—Dicen… que es por una mujer.
—¿A poco? ¿Quién será esa que vale tanto?
Los rumores no paraban de correr, pero nadie se atrevía a confirmar nada.
Lo único seguro era que a Rubén le esperaba una temporada difícil.
Era como si el frío lo rodeara por todos lados, sin dejarle salida, apretándolo hasta el último rincón.
Y justo en ese momento, cuando todos esperaban que Rubén se escondiera, él hizo algo que dejó a todos boquiabiertos.
Empezó a inundar sus redes sociales.
Ya no compartía noticias financieras ni análisis de su sector; ahora solo había… disculpas y súplicas.
Se rebajó hasta el suelo.
[Inés, ya entendí que me equivoqué. De verdad lo sé. Cada día sin ti es como estar en el infierno. Te suplico que regreses, dame otra oportunidad.]
[@Inés, vuelve, no sé vivir sin ti.]
[Me pasé, no merezco nada. Yo mismo destruí lo nuestro. Si me perdonas, haré lo que sea, lo que tú quieras. @Inés]
Uno tras otro, y en todos etiquetaba a la cuenta de Inés, que ya ni existía.
Era como arrancarse la dignidad y dejarla tirada para que todos la pisotearan.
Selena le envió a Inés el enlace de [#presidenteYáñezsuplicandoenlínea#].
Inés contestó:
【No me interesa, para mí el amor tardío vale menos que la basura.】
...
La postproducción de la película por fin había terminado, justo a tiempo para estrenarse en la temporada de Año Nuevo.
Isaac iba en el asiento trasero, mirando a lo lejos, fijando la vista en esa silueta familiar.
El recuerdo lo arrastró hasta el día en que la directora falleció.
Él, ocupado con sus grandes planes.
¿Y Selena?
Su Selena, sola en el país, enfrentando el dolor más grande de su vida.
No se atrevía ni a imaginar cómo había logrado salir adelante durante esos días.
Por estar tan envuelto en sus estrategias, se ausentó justo cuando ella más lo necesitaba.
Los recuerdos lo atacaban como bumeranes, atravesando los años, cada vez más afilados y certeros, hincándose en lo más profundo.
Se recargó en el asiento y apagó la mitad de su cigarro, aplastándolo sin miramientos en la palma de la mano izquierda.
—Zzz— El sonido de la brasa quemando piel se mezcló con el olor tenue de carne chamuscada.
Pero Isaac ni parpadeó, ni una arruga se le marcó en la frente.
El dolor de la carne, por más intenso que fuera, no se comparaba con ese dolor que se le clavaba en el pecho, como si le destrozaran el corazón a cuchillo, una y otra vez.

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