Este asunto se hizo muy grande y al final lo resolvieron en privado, aunque no se sabe cómo lo solucionaron.
Desde entonces, Emiliano fijó su atención en la clase media, porque la gente de arriba ya no lo tomaba en cuenta.
Aun así, seguía aplastando a los diseñadores de clase media con facilidad, utilizando métodos bastante sucios para robar clientes...
Las malas acciones de Emiliano son innumerables.
Carmen no conocía del todo a este sujeto, pero solo con ver todo lo que había hecho hasta entonces, supo que él era la persona que estaba buscando.
Emiliano tenía un poco de calvicie y en su casa vivía con una esposa seis años menor que él, aunque seguía coqueteando con otras mujeres a donde quiera que iba.
Al ver a Carmen, sus ojos brillaron.
—¿Tú eres la hermana de Inés? Eres mucho más guapa que ella.
Carmen sonrió dulcemente, captando la codicia y lujuria en la mirada de Emiliano.
No le preocupaba que Emiliano se interesara por ella; al contrario, le preocupaba que no tuviera ningún interés.
—Emiliano, espero que me cuides mucho a partir de ahora.
Esa sola palabra, 'Emiliano', hizo que su corazón latiera de emoción. —¡No hay problema! Todo está bien. ¿En qué trabajabas antes?
—Trabajaba como recepcionista en el lugar de Irene —dijo Carmen, mientras observaba cómo Emiliano se acercaba cada vez más, y ella retrocedía sutilmente.
Al mencionar a Irene, Emiliano supo de inmediato de quién se trataba.
—¿Raimundo? —Emiliano reconoció el nombre—. Creo que es alguien del mundo de los negocios, ¿está con ella? ¿Por qué?
—¿Por qué? —Carmen levantó una ceja—. Porque primero tuvo a Romeo y luego a David.
Emiliano soltó una risa desdeñosa. —Mujeres así, que andan con varios tipos al mismo tiempo, ensucian el mundo del diseño.
Cuanto más insultaba Emiliano, más contenta se sentía Carmen, aunque no lo mostraba en su rostro. —Emiliano, ¿no me vas a rechazar solo porque ahora trabajo para ella, verdad?
Carmen 'se mostró nerviosa'. —¿Qué podría hacer yo? Solo soy una recepcionista. Emiliano, ¿podrías no ponerme en aprietos?
—No te estoy poniendo en aprietos. Eres la hermana de Inés, ¿crees que te dejaría de recepcionista? —Emiliano se golpeó el pecho con orgullo—. Cuando estés aquí, serás mi asistente. Haz esto: dame la información sobre las personas en la tienda de Irene, incluidos los nuevos diseñadores que han contratado...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Al Mal Esposo, Darle Prisa