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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 546

Daniel reaccionó con incomodidad, girando la cabeza para mirar a Enzo con una expresión poco natural.

—¿Qué acabas de decir?

Enzo no lo pensó demasiado y repitió.

—Vamos a tomar unos tragos esta noche para celebrar.

Daniel observó el rostro de Enzo, sus pupilas temblaron levemente y sus labios se abrieron y cerraron varias veces antes de finalmente responder.

—Esta noche no puedo, le prometí a mi mamá que iría a casa.

—Tú... —murmuró Enzo frunciendo un poco el ceño, expresando por fin la confusión que llevaba guardando todo este tiempo—. Daniel, has estado muy raro últimamente. ¿Te pasó algo?

—¿Ah? No, para nada. ¿Tan raro estoy? No te hagas ideas raras en la cabeza —respondió soltando una risa nerviosa.

—No, estoy seguro de que te pasa algo —aseguró Enzo, mirándolo fijamente y con un tono lleno de certeza—. Me estás evitando, ¿verdad?

Aquellas palabras dieron justo en el clavo, desarmando a Daniel por completo.

Desde el gran escándalo que había sacudido a la familia Jara, era cierto que había estado evitando a Enzo a propósito.

En primer lugar, por culpa de Valentina Jara. Valentina había tendido una trampa en el pasado, lo que provocó aquel terrible accidente entre Enzo y Gabriela Aranda. Aunque él mismo no había sufrido ningún daño real al final, en el fondo sentía un fuerte rechazo hacia la familia Jara.

En segundo lugar, y lo más importante: por Gabriela.

Se había dado cuenta de que Gabriela había ocupado por completo su corazón. La culpa y el amor que sentía por ella hacían que pensara en qué podía hacer para compensarla a cada instante.

Pero Gabriela era la exesposa de Enzo. Además, también había notado algo. Desde que salió a la luz el escándalo de los Jara y Enzo descubrió toda la verdad, parecía que finalmente había empezado a ser consciente de sus verdaderos sentimientos hacia ella.

Podía sentir claramente que Enzo estaba arrepentido. O mejor dicho, Enzo se había arrepentido hace mucho tiempo. Solo que antes, cegado por los malentendidos del pasado y por su propio orgullo, se había negado a admitirlo, escudándose en difamar a Gabriela para ocultarlo.

Sin embargo, ahora que toda la verdad estaba frente a sus ojos, Enzo por fin se había dado cuenta de lo equivocado que había estado, y comenzaba a enfrentar lo que realmente sentía.

Ante esa situación, Daniel se sentía atrapado y lleno de resentimiento.

Por un lado, estaba atado por la hermandad que lo unía a Enzo; no quería perder esa amistad que venía desde sus años de estudiantes.

Por otro lado, le hervía la sangre al pensar que Enzo ya se había divorciado de Gabriela y se había vuelto a casar. Después de haberla lastimado tanto, y con la inmensa deuda que la familia Jara tenía con ella, ¿con qué derecho Enzo seguía deseando a Gabriela?

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