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Adiós, Perro Infiel: El Renacer de la Heredera romance Capítulo 446

Doña Viviana estaba sumamente angustiada por la situación actual de Valentina.

Por supuesto, podía contactar abogados o buscar a alguien que moviera algunas influencias a su favor, pero su red de contactos no era ni de cerca tan poderosa como la de Enzo.

Gabriela tenía el respaldo del señor Don Antonio Aranda y, lo más preocupante, en algún momento había logrado relacionarse con un hombre tan influyente como Rocco Salinas.

Con sus propios recursos, no había forma de que Doña Viviana pudiera enfrentar eso.

Su única esperanza ahora mismo era su hijo, Enzo.

—Enzo, sé que Valentina te hizo mucho daño. Pero eres su hermano biológico. La has cuidado y querido tantos años, ¿acaso tienes corazón para dejarla...

—¡Tú lo has dicho, la he querido por años! —Enzo se volteó bruscamente, lanzándole a Doña Viviana una mirada cargada de furia—. Cuando nos vio a Gabriela y a mí tomar esas bebidas adulteradas que ella había preparado, ¡¿por qué no recordó que yo era su hermano mayor?! ¡Cuando se robó a mi hija biológica y la arrojó a un basurero, ¡¿por qué no se acordó de que soy su hermano?!

Enzo dio un paso al frente, acorralando a Doña Viviana.

—Y tú, mi propia madre... cuando la encubriste, cuando permitiste que mi hija terminara con esa familia, durante todos estos años que fingiste demencia y no te importó lo que pasaba, ¡¿alguna vez pensaste que soy tu hijo?!

Presionada por los reclamos de Enzo, Doña Viviana retrocedió un par de pasos, tartamudeando.

—Yo... yo nunca dejé de interesarme. Les mandaba dinero, tú lo sabes...

—¿Dinero? Ni siquiera sabías si esa niña era tu verdadera nieta y ¿todavía tienes la cara dura de decir que les dabas dinero?

Desde el día que Mateo había escapado de casa, Enzo llevaba todas sus emociones al límite.

Antes de todo ese desastre, se sentía seguro y hasta orgulloso de ser un hombre exitoso, alguien que tenía absoluto control sobre cada aspecto de su vida.

¡Pero la cruel realidad le demostró que no era más que un iluso!

El hijo que crió por seis años no llevaba su sangre.

La hermana a la que adoró por más de dos décadas lo había traicionado, manipulado y hasta tirado a la basura a su verdadera hija.

La madre a la que siempre respetó y honró había sido cómplice de su hermana, mintiéndole en la cara.

Y la alumna, su subordinada que terminó siendo su esposa, resultó ser una hipócrita traicionera. Ahora lo tenía arrinconado con chantajes, usando su propio futuro en su contra.

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