—¡Neli! —Facundo se alarmó al instante. La agarró del brazo y tomó una decisión—. Está bien, te daré el millón. Me divorciaré de ella.
Nélida contuvo las lágrimas y lo miró de reojo. —¿Cuándo?
—Cuando... tú quieras.
—¡Obviamente, cuanto antes mejor! Mañana mismo.
Facundo no se opuso, lo que equivalía a un sí.
————
Cuando Vilma recibió la llamada de Nélida, supo que el dinero estaba asegurado.
—Hoy a las diez de la mañana, nos vemos en la puerta del registro civil —dijo Vilma con un tono autoritario, casi como una orden.
Pero Vilma estaba en el trabajo, con mucho que hacer.
—No me da tiempo —respondió secamente.
Al fin y al cabo, la que tenía prisa era Nélida, ansiosa por convertirse en la Sra. Zurita.
—¿No dijiste ayer que estabas disponible en cualquier momento si el dinero estaba listo? —Como era de esperar, Nélida se impacientó.
—Pero ahora mismo no puedo salir.
—Entonces, ¿cuándo tienes tiempo? No te eches para atrás.
Vilma revisó su agenda del día, completamente llena, y contestó: —Mañana a las ocho y media de la mañana, justo cuando abra el registro civil.
De esa manera, solo llegaría una hora tarde al trabajo, y podría compensarlo quedándose un poco más por la noche.
—¿Tenemos que esperar hasta mañana? —preguntó Nélida con tono hostil, temiendo que cualquier retraso pudiera complicar las cosas—. Vilma, no estarás jugando con nosotros, ¿verdad?
Vilma sonrió. —Ahora soy yo la que les ruega a ustedes. ¿Qué derecho tengo a jugar?
Deliberadamente adoptó una postura sumisa, dejando que Nélida se sintiera superior.
—¡Hmpf, más te vale que lo sepas! Entonces, mañana a las ocho y media. Si no apareces, iré a buscarte al hospital.

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