Palmiro llevaba tiempo queriendo ver en persona al hijo de Vilma, pero la vez anterior que fue a buscarlo, no lo encontró.
Tenía planeado hacer otro viaje en cualquier momento; necesitaba ver al niño para poder emitir un juicio.
Pero hasta que no aclarara la identidad del niño, no pensaba involucrarse demasiado con Vilma.
Aunque su situación era, sin duda, digna de compasión.
Pero en este mundo, cosas trágicas sucedían a cada instante. Él era un abogado, no un salvador, y no podía rescatar a todas las personas desafortunadas del mundo.
—Estoy demasiado ocupado, no tengo tiempo. Mañana haré que preparen algunos obsequios y que el mayordomo vaya a disculparse —se negó Palmiro, delegando la tarea en su mayordomo.
Sin embargo, en su mente, ya estaba maquinando en secreto cómo encontrar una oportunidad para ver al niño al día siguiente.
Solo una mirada, sin contacto directo.
Poncio se quejó: —¿De qué sirve ganar tanto dinero si lo único que haces todo el día es trabajar y trabajar? No tienes esposa ni hijos, ¿para quién lo ganas?
Palmiro no dijo nada. Sabía que, tras el sacrificio de su hermano, sus padres intensificarían la presión para que se casara.
Quería ser un buen hijo, pero el matrimonio no era algo que pudiera tomarse a la ligera.
Si no encontraba a una mujer que le robara el corazón, le resultaba difícil convencerse de entrar en la tumba del matrimonio.
————
Al día siguiente, Vilma fue a trabajar como de costumbre.
Pero durante la hora del almuerzo, corrió al hospital para estar con su hijo.
Al abrir la puerta, se sorprendió al ver la habitación llena de todo tipo de regalos de lujo. —¿Y esto? ¿Quién lo envió?
Jacinta, que estaba ocupada, se giró al oírla y se acercó de inmediato a explicarle.
—Lo mandó esa pareja de señores mayores. Dicen que ayer fueron muy bruscos y que no te ofendas, que todo esto son suplementos nutritivos para el niño, un pequeño detalle de su parte.
—¿Por qué no me dijiste nada? No podemos aceptar algo tan valioso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Adiós, esposo impotente